Martín Irigoyen: "Marí Marí es una comparsa de procesos largos"
Hace 18 años que “Toque de Samba” levanta el Corsódromo del Carnaval del País. Miles de turistas llegan a Gualeguaychú solo para ver el desfile de Mari Mari, la comparsa más ganadora. Entre el público y los integrantes hay una química difícil de explicar donde la arenga y la música son “cruciales” para lograr esa identificación tan poderosa.
Pero, ¿Cómo nace y qué ingredientes tiene una canción de carnaval? ¿Cómo logró Mari Mari encontrar la fórmula del éxito? Para ensayar una respuesta, R2820 dialogó con uno de los hacedores del Carnaval.
Martín Irigoyen, es el director de “Toque de Samba” y conoce el carnaval como pocos. En su casa nació el carnaval. En el living donde se hace la entrevista hace unos 45 años atrás su mamá Nelita y un grupo de colaboradores cosieron los primeros trajes, pegaron lentejuelas y brillos. Ahí nació la magia.

EL DESTINO ESTÁ MARCADO
““Toque de Samba” nació oficialmente en 2000 cuando, en la primera noche de Carnaval, se hizo un homenaje a José Luis Gestro tras su muerte. Cortaron la cinta y enseguida empezamos a tocar en vivo una canción que le compuse sobre una melodía de samba, mientras se levantaba una gigantografía en la Casa Rosa”, recuerda Martín Irigoyen ante R2820.
Sin embargo para disfrutar de la banda en la pasarela hubo que esperar 7 años más. “En 2001, Marcio, un brasilero que conocimos en Río de Janeiro, vino a Gualeguaychú porque Central lo trajo a enseñar percusión durante 8 o 9 meses en el club y después dirigió la batucada. Es un talentoso y un ser luminoso que nos embaló y así activamos “Toque de Samba” que, al principio, tocó en eventos y boliches, hasta que en 2007 arrancamos en la comparsa”, describe su director.
Ese maestro que impuso el ritmo que caracteriza a nuestro carnaval estará de nuevo en la ciudad: “Marcio nos contagió su impronta y talento. Él tiene gran parte de culpa en la existencia de la banda. 22 años después, este verano, logramos que vuelva al Carnaval y va a desfilar con nosotros el fin de semana largo”, adelantó.
Sobre el proceso de composición, Martín Irigoyen relató que “una canción de Carnaval tienen una característica muy particular porque debe atender a cuestiones contrapuestas: por una parte, tiene que ser divertida, alegre, contagiosa, entusiasmar y levantar al público pero, por otro lado, debe ser una música rica ya que será juzgada por un especialista que no está tan embebido de Carnaval. Un problema que tenemos es que el jurado no se especializa en Carnaval por lo cual juzga la música en abstracción del contexto y no cómo música en el desfile de una comparsa. Entonces, la melodía debe ser rica, con componentes musicales que la hagan interesante y, muchas veces, eso atenta contra la fluidez, alegría y simpleza. Lo más difícil de combinar en una canción es que atienda a esos dos aspectos y encuentre un equilibrio, es decir, que suene simple pero en lo musical no lo sea tanto”.

LA QUIMICA CON EL PÚBLICO
Dueño de un bajo perfil, trabajador y detallista, el centralista agregó que “en mi caso particular, siempre compongo primero la música porque lo más importante que tiene una canción de carnaval es su melodía. Aunque es más trabajoso, elijo adaptar la letra a la melodía. Arrancó a trabajar muy centrado entre agosto o septiembre” detalló y reconoció que “me cuesta empezar con demasiado tiempo de anticipación, necesito que me apure el tiempo y estar más embebido de la temática de la comparsa y ver las carrozas para que me fluya la idea”.
Sin dudas, uno de los sellos distintivos de Mari Mari es su comunión con el público, ese aliento increíble que baja de las tribunas y que termina en el golpe de las chapas publicitarias mientras la comparsa avanza.
Esa química es una búsqueda que demandó varias ediciones y que “Toque de Samba” logra cosechar noche a noche. “Lo importante, más allá del jurado, son las 20 mil personas que van a ir a divertirse y bailar en el Corsódromo” plantó como bandera Irigoyen.
“En Mari Marí siempre hemos orientado nuestra preferencia hacia ese punto, es más importante el público que el jurado. Eso no quiere decir que no nos importe la competencia, al contrario, estamos en un proyecto que necesita ganar. No transamos de ninguna forma dejar afuera a la gente porque nos sentimos muy cerca del público. Componemos tanto para el fanático de Mari Mari como para el resto del público porque se ha formado una comunión muy especial. Claramente, a partir de 2011 con “Fobo” empezamos a encontrar un diálogo con la gente. El Carnaval es una pasión similar al fútbol, inexplicable y sin mucha lógica, por eso hay que saber encontrar esas canciones con las que ese fervoroso público se logre identificar”.

Esa identidad de Mari Mari está en la esencia misma de la comparsa que sabe aprovechar sus crisis para crecer. Al evaluar las incorporaciones de Rodrigo Iperí, Thomás Spagnol, Malena Almeida -de solo 16 años- y Araceli Suárez para acompañar a Ale Festa y Camila Gutiérrez como las voces de la banda, el director habló de cómo se aprovechó el cambio. “Con la ida de la banda de un gran talento como Hernán Archaina se nos presentó una oportunidad de cambio. Decidimos encontrar otra forma de cantar las canciones y probar con distintas armonías de voces. Hicimos una convocatoria tipo casting on line a la que se presentaron más de 80 personas. Fue grandioso porqué en nuestra búsqueda escuchamos gente con un gran talento y elegimos las voces que creíamos indicadas para este proyecto que tenía que ver con trabajar en conjunción muchas armonías y canciones cantadas por varias voces a la vez”.
“Encontramos en Thomas una voz no convencional para el carnaval, con una dulzura muy particular que nos encantó. Rodrigo es un cantante con más experiencia que ya participó en el carnaval y tiene una enorme capacidad vocal y suma en todos los aspectos. Malena cuenta con un talento enorme desde su juventud igual que Araceli, otra talentosa que ya participó en la banda de apertura del carnaval por lo que tiene el manejo de escenario”, detalló.
Martín Irigoyen agregó que “no todo pasa por la técnica vocal y el desempeño escénico, ser buenas personas es vital en estos grupos tan numerosos y gracias a Dios hemos formado en “Toque de samba” una gran familia. Pero volviendo al tema de las voces, ya hablamos de las nuevas incorporaciones a las que tenemos que agregar a Ale Festa que está con nosotros desde el año pasado y creo que este año esta impecable, creciendo día a día, y por último, la primera, Camila Gutiérrez que es parte de Toque desde 2010 con participaciones memorables a lo largo de tantos años, pero que este año a mi entender esta mejor que nunca, en un nivel superlativo comandando esta estupenda línea de voces. Son seis cantantes que tienen que cantar con el otro y hay que ser especial para compartir con otras tantas voces, sacarle provecho y disfrutarlo. Tienen una calidad fantástica y entienden que lo primordial siempre es el proyecto musical por sobre cada persona: todos somos un granito de arena que conformamos un proyecto musical que está al servicio de una comparsa”.

R2820 le preguntó al director de “Toque de Samba” por la supuesta pérdida de centralidad de la batucada “La Aplanadora” y respondió en forma contundente: “La fusión con la batucada es otra cuestión muy importante, aunque muy criticada. Desde 2011 tenemos un lenguaje muy sanguíneo y pasional que le aporta al producto final una potencia y vibración que es distinta al resto de las propuestas artísticas”.
Martín Irigoyen argumentó que “el protagonismo en la batucada de Mari Mari es crucial y permanente porque arrancan a tocar cuando la comparsa todavía no entró a la pasarela y terminan cuando todos pasaron, es decir, tocan sin parar más de una hora en vivo. Si no arranca la batucada Mari Mari no sale” sintetizó.
Al mismo tiempo defiende esa integración entre la banda y la batucada: “La gran diferencia es que dentro del club los integrantes de la batucada tienen un protagonismo y una visibilidad mucho mayor que en el resto de las comparsas. Ellos ensayan muchos meses porque es muy complejo tocar música atados a muchos lenguajes musicales muy elaborados que se desprenden de la canción”.
“La batucada de Mari Mari no va libremente haciendo figuras o tocando en determinados sectores del Corsódromo, sino que toca de punta a punta sin hacer un show para un jurado, nuestro jurado es todo el público. Estoy un poco en contra de esos dos minutos y medios de show frente al tercer jurado, por eso en la comparsa no hay un destaque personal de la pasista, sino que todos nos debemos a una temática. Este año lo que hacemos es mostrarle al jurado una canción, que es lo mismo que hacemos a lo largo de todo el circuito para el resto de la gente”, se explayó.
En su visión, “hoy las batucadas de nuestro carnaval han perdido protagonismo porque quedaron apocadas al quitarles muchos integrantes. Para estar acordes al espectáculo tendríamos que tener batucadas de 100 personas, que el sonido de la música mantenga su fuerza cuando entra la batucada y no pase como ahora que se achica y pierde fuerza el cierre de las comparsas”.

EL ORIGEN
Hacia el final de la charla con R2820, el director vuelve al origen: “En 1980 Mari Mari nació acá en mi casa y desfiló por primera vez en febrero de 1981. Tenía 13 o 14 años y lo vivir profundamente porque mi casa se transformó en un cotolengo. En los últimos tres meses de preparación nos “tomaron” la casa desde las 8 de la mañana hasta la madrugada siempre había 40 trabajando para la comparsa. Teníamos que ir dormir a lo de un amigo porque ya no teníamos cuartos. Fueron dos años que se hicieron las comparsas en casa y, si bien nos encantaba, también no pesó no tener nuestro espacio, queríamos recuperar nuestro hogar y en su momento se lo dijimos a mi madre”, cuenta sobre la anécdota donde Nelita habló que a su familia le terminó pesando esa “invasión carnavalera”.
“En aquella época, todas las comparsas nacieron en una casa. Más allá de la historia conocida Mari Mari nació de una forma muy particular porque la comparsa se armó con gente que no necesariamente era del club Central Entrerriano sino que fueron amigos, conocidos y jóvenes que venían y se embalaban con esa energía que se había generado. Todos lo hacían con amor porque los que participaron en la hechura de Mari Mari se embarcaron en un proyecto mágico. Era un clima espectacular, nadie cobraba un peso y todos ponían plata. Así de mágica nació la comparsa” agregó Martín.
Desde el origen Mari Mari es una referencia central del Carnaval del País porque “siempre se apuntó a ser una comparsa distinta, fue la que apostó, innovó y generó mucha simpatía en el público. Además tuvo la suerte de tener a las personas indicadas en el momento indicado: Nelita, José Luis Gestro y Adrián Butteri cada uno con su magia. Después al ser un club importante Central consiguió muchos adeptos, creció en número de simpatizantes y colaboradores pero también ser la más ganadora sumó mucho porque todos quieren pertenecer a ese mundo”, enumeró.
Al evaluar el presente, Martín Irigoyen analizó que “Mari Mari tuvo en su historia tres grandes directores y se acostumbró a procesos largos. Desde 2019, que fue el último año de Adrián, pandemia por medio, se está reacomodando económicamente y buscando esa persona indicada para la dirección. Lo que pasa es que muchas veces no se debe buscar, sino que debe aparecer. Este año está Emanuel Pérez que ha hecho un trabajo precioso con pocos integrantes porque no es lo mismo contar un tema en 4 carrozas y 300 integrantes que hacerlo ahora con muchos menos. No podemos comparar esta comparsa con las de 2010. Para mí, en 2015, “Cuenta que cuentan” fue la última gran comparsa, pero muchos dicen que fue “Fobo”, en 2011”.
Sobre el show que se brinda en el Corsódromo, el director de “Toque de Samba” puntualizó que “a pesar de ser un lindo espectáculo, el carnaval ha entrado en una meseta; no hay lugar para las sorpresas; el reglamento es muy estricto; nadie apunta a generar nuevos atractivos o alternativas y todo está repetitivo”.
Respecto de la relación con su mamá contó que “Nelita dice que va a ir la última noche al circuito. El año pasado, fue la primera vez en la historia que logre que desfilara sobre una carroza. Yo la invité más de una vez, pero no quería porque sentía que no era su lugar y decía que iba a hacer el ridículo. Le comentaba que no podía dejar de vivir lo que se siente transitar la pasarela con Mari Mari, recibir esa pasión y el amor de la gente, sobre todo ella que fue la culpable de todo esto. Me hizo caso, subió y no se olvida más de esa noche”, recordó con emoción.
El armado de aquellas primeras comparsas en su casa durante su adolescencia le signó parte de su vida, sin embargo, la relación con el carnaval también tuvo sus pausas. Irigoyen dice que “si no hubiera existido el carnaval hubiese seguido más ligado a su otra gran pasión que es el campo, los caballos y el juego del polo” pero la magia se cruzó en su camino “en 1981 y 1982 integré la batucada de Mari Mari junto con mi hermano Ramiro, que primero salió en la banda y luego fue batuquero. Después de esos dos años iniciales me alejé de la música y me dediqué al estudio y a actividades relacionadas al campo. No sé por qué, muchísimo años después, me picó fuerte la cuestión musical específicamente orientada hacia la canción de carnaval, la percusión, los instrumentos del Carnaval Brasilero que me atraparon. Empecé a ir a Río, me reconecte con el carnaval y me picó el bichito de poder unir las dos pasiones: la música y el Carnaval en la comparsa que es como mi familia y acá estamos en “Toque de Samba”, cerró.
El atardecer le da paso a las primeras estrellas. Desde la otra cuadra sobre calle España se escuchan los sonidos de los parches y es hora de ir a otro ensayo. Martín Irigoyen se alista para disfrutar de su pasión como cada sábado en la pasarela del Corsódromo.