¿Qué cambió en cada comparsa durante la segunda noche de carnaval?
Gualeguaychú volvió a disfrutar de una gran noche de Carnaval. La jornada cálida dejó paso a un cielo estrellado y una temperatura perfecta para vivir las más de cuatro horas de desfile.
El público acompañó de sobremanera con 21 mil espectadores en el Corsódromo, según los datos oficiales brindados por la Comisión Organizadora.
Las comparsas presentaron un show que mostró un salto en calidad respecto al sábado 6.
La puntualidad de la apertura marcó el pulso de la noche. Tras la arenga de Silvio Solari, las puertas de la pasarela José Luis Gestro se abrieron a las 22 y la comisión de frente de Mari Mari avanzó con Achu Díaz liderado con solvencia.

Lo que siguió fue la primera carroza más impactante que la primera jornada junto a un sólido despliegue de los portabanderas. Con la fuerza de las canciones, el público alentó con palmas a integrantes que se vieron más sueltos en su pasada respetando las coreos.
Mari Mari mejoró el destaque e incorporó plumajes y detalles en trajes junto con mucha piedra lo que le sumó colorido. También hubo escuadras más completas y eso cohesionó la comparsa, a diferencia de los blancos del sábado previo. Hacia el final aún le falta algo de fusión.
A favor de los “rojinegros” la segunda carroza funcionó a la perfección con todos los integrantes. Sin embargo, a mitad de desfile el sonido de la pasarela se apagó y durante dos minutos fue el público con las palmas quien acompañó el desplazamiento y salvó el momento de cierta tensión.
La banda Toque de Samba sonó impecable cerrando la pasada del club Central Entrerriano.

A las 22:50, arrancó el viaje chamánico de Kamarr. Con una carroza de apertura que logró movimientos más fluidos que la noche inicial.
A la fuerza de sus integrantes en escuadras numerosas se le agregaron más detalles y terminaciones, se varió la disposición para una pasada más dinámica, sin embargo, algunos trajes parecen pesados o incómodos por los gestos de quienes los portan y las repetidas intervenciones de los colaboradores para acomodarlos.
Sumó un destaque con actuaciones sobre la evolución del ser humano y las coreografías mejoraron, pero deben cuidar el orden en el desplazamiento porque cuando se pierde, hace algo de ruido al ser grupos numerosos.
Finalmente, la carroza de cierre de Kamarr tomó vida al ser reiluminada, pintada casi por completo además de anexar accesorios e integrantes que le dan sentido para redondear el concepto. Al final, tuvo un bache de desplazamiento y los cazadores reingresaron a pasarela. Mientras que desde el tercer jurado Kamarr apuró su pasada para completarla en 67 minutos.

El tercer turno fue de O’Bahía que entró a la pasarela a las 23:42. Lo hizo con otra energía y con un crecimiento respecto de la noche del debut.
La comparsa del Club Pescadores incluyó trajes de gran tamaño con mucho plumaje que destacan dentro de las escuadras. Se mantienen las coreografías diferenciadas para ciertos sectores de la comparsa, pero también quedan algunos blancos notorios en el desplazamiento y no llega a ser compacta.
Para destacar en esta segunda pasada hay más alegría carnavalera en los integrantes, la música contagió más al público y cuando llega la batucada Ritmo Demoledor se produce una empatía entre la pasista y el público muy especial y todos terminan haciendo el famoso “chapa, chapa”.

Al cierre, la carroza apareció terminada y cobró sentido. Desde las manos inferiores se elevó un globo aerostático en el que viaja la nieta de Ana Gelos de Peverelli, quien a lo largo de la comparsa la interpreta de manera muy emotiva. En el final del recorrido miembros de la comparsa junto a bomberos y policías asistieron a una integrante que se sintió descompuesta en una de las estructuras laterales en altura. Descendió de inmediato y luego la carroza pudo salir del Corsódromo.
Poco antes de la una de la madrugada del domingo, Papelitos pisó fuerte la pasarela con la mente en ajustar los pocos puntos flojos de la primera noche.
El agregado de piedras en los trajes y colgantes o accesorios le suma esplendor. Mientras que el destaque una vez concluido permite el lucimiento de la integrante.

Justamente, los miembros están muy enfocados en mantener el orden del desplazamiento y algunas veces falta coordinación de las coreografías. Es una comparsa larga porque las escuadras están muy separadas entre si, casi sin baches a excepción del segundo destaque que da paso a la batucada Los Pibes de Martín Piaggio.
El público se prende con las palmas con los temas a lo largo de la pasada pero lo que realmente levanta es la puesta de pasista y batucada que se lleva todos los aplausos. Es un show solvente y de calidad.
La pasaje de Papelitos demoró casi 70 minutos y cerró la noche donde las cuatro comparsas se pusieron a punto, evolucionando en comparación con la apertura de la edición, encontrando los puntos fuertes y superando las debilidades.