COLUMNA DE OPINIÓN
Ante el cierre de Institutos del nivel superior en Entre Ríos
Esta práctica, que pretende reducir el diseño y la planificación educativa a una planilla de Excel, desconoce la complejidad del trabajo pedagógico y el valor histórico y comunitario de nuestras instituciones formadoras.
El gobierno provincial, en clara sintonía con las políticas de ajuste de Milei, considera a la educación con lógica financiera, de espaldas a la realidad cotidiana de docentes, estudiantes y comunidades.
Frigerio desconoce décadas de construcción colectiva, niega el rol estratégico de los institutos y menosprecia la referencia pedagógica que distingue a Entre Ríos en la educación argentina, desde las escuelas primarias obligatorias de Pancho Ramírez, la primera Escuela Normal del país y el Colegio Nacional del Uruguay.
El cierre de los Institutos de Formación Docente y de Especialidades no solo restringe la libertad de elegir dónde estudiar, el acceso igualitario a la formación y la posibilidad de que miles de entrerrianos y entrerrianas desarrollen proyectos de vida en sus propias comunidades, sino que también amenaza la continuidad laboral de profesores/as.
Nuestros institutos son esenciales para la educación pública: garantizan derechos, construyen ciudadanía, sostienen la identidad de sus comunidades y fortalecen la calidad educativa. Atentar contra ellos es una medida injusta, regresiva y peligrosa, que empobrece el presente y compromete el futuro educativo de Entre Ríos.
Es por eso que denuncio y repudio esta política que pretende disfrazar de “planificación” lo que en verdad es un ajuste que vulnera derechos.
La defensa de los institutos de nivel superior es consecuente a la postura que sostendremos toda vez que la Educación Pública esté amenazada por decisiones que buscan disminuirla, rebajarla, desfinanciarla.