Un superhéroe de tres años: la historia de Emmanuel y el pedido de ayuda a su familia
La voz de Ezequiel Peralta se quiebra cuando habla de su hijo Emmanuel. No es para menos: este niño de apenas tres años ha librado batallas que muchos adultos no podrían imaginar.
Diagnosticado al nacer con granulomatosis crónica, una enfermedad mortal heredada de su madre, Emmanuel encontró en el trasplante de médula ósea su única esperanza de vida. Lo que la familia no imaginaba era que ese camino los llevaría a dividirse, a perder su sustento económico y a sufrir robos reiterados en su hogar mientras luchaban por la vida del pequeño a 300 kilómetros de distancia.
"Ha sido una batalla, un proceso muy, muy duro", cuenta a Radio Nacional y R2820, Ezequiel desde Buenos Aires, donde la familia permanece desde hace meses. "Tanto para Emmanuel, que es el principal guerrero, como para nosotros los padres y sus hermanitas, que les tocó estar muchos meses lejos de mamá y papá".
El diagnóstico que cambió todo
Desde bebé, Emmanuel estuvo internado en repetidas ocasiones entre Paraná y Gualeguaychú. Las idas y vueltas al hospital encendieron las alarmas de sus padres, que intuían que algo más grave estaba ocurriendo. Fue el doctor Ricardo Paiva quien les dio el golpe más duro: los análisis habían salido mal y debían buscar atención especializada urgente.
"Imagínate la desesperación como papá, los glóbulos blancos altos, uno lo primero que piensa es leucemia, es cáncer", recuerda Ezequiel. "En ese momento me inundé en lágrimas. La impotencia de sentir que no podés hacer nada por tu hijo... Yo soy cristiano, creyente, y se lo he pedido de rodillas a Dios, que tomara mi vida por la de él".
El primer trasplante se realizó en febrero. Pero el cuerpo de Emmanuel rechazó la médula del donante. Los efectos secundarios fueron devastadores y el niño tuvo una descompensación tan grave que "caminó por los pastitos del Señor", como dice su padre. Los médicos le daban una semana y media en terapia intensiva solo para estabilizarlo. Emmanuel salió a los dos días.
"Tocando la campana", agrega Ezequiel con orgullo y asombro. "Es algo que los médicos no se lo explicaban. Pero nosotros sí lo entendíamos: era Papá Dios poniendo su mano ahí".
La fe como medicina
En medio del dolor y la incertidumbre, una mujer que seguía la historia de Emmanuel por redes sociales se acercó a Ezequiel en Gualeguaychú con un mensaje que cambiaría todo: "Uno de ustedes dos está fallando en la fe, por eso Emmanuel rechazó el primer trasplante".
"No sabés cómo me hizo llorar esa mujer", confiesa Ezequiel. "A partir de ese momento cambió todo. Cambió mi fe y cambió la vitalidad de Emmanuel".
El segundo trasplante se realizó el 16 de octubre. Esta vez, el pequeño cuerpo de Emmanuel aceptó la médula y comenzó el largo camino de la recuperación. Hoy, los últimos estudios muestran avances alentadores: le están reduciendo la medicación y los controles indican que el trasplante está funcionando.
"Cualquier donación que teníamos, yo me iba corriendo a Once a comprarle un trajecito de superhéroe", cuenta Ezequiel. "El del Hombre Araña, el del Hombre Araña negro, tiene todos los trajecitos. Nosotros le hacemos creer que es un superhéroe, y él se lo cree, tiene los poderes y todo".
En el Hospital Garrahan, donde Emmanuel es tratado, el niño se ha vuelto un personaje. Baila en TikTok con médicos y enfermeras, y hasta ha recibido saludos de jugadores de River Plate como Gonzalo Montiel, Franco Armani y Enzo Pérez. Su cuenta @emmabaila en TikTok está llena de esos momentos de alegría en medio del dolor.
La familia dividida
Para acompañar a Emmanuel en Buenos Aires, la familia tuvo que hacer sacrificios inimaginables. Ezequiel dejó su trabajo —vendía equipamiento para el hogar en una empresa de Gualeguaychú— para cumplir su rol de padre.
Florencia, la mamá de Emmanuel, quien trabajaba en la Secretaría de Higiene Urbana gracias a una gestión del ex intendente Martín Piaggio, mantiene su sueldo gracias a una licencia por cuidado, lo que hoy es el único ingreso fijo de la familia.
Las otras cuatro hijas de la pareja —dos mellizas de 10 años y una niña de 8, más una bebé de meses— quedaron durante largos períodos al cuidado de otros mientras sus padres se turnaban entre Gualeguaychú y Buenos Aires.
Recién el 23 de diciembre pudieron reunirse todos: Ezequiel trajo a las tres mayores a la capital para el cumpleaños de las mellizas y para que vieran a su hermano después de meses de separación.
"La municipalidad no nos daba los pasajes, así que las trajimos sin tener la plata", explica Ezequiel. "Ahora llevamos casi 600.000 pesos en adicionales por las nenas, y se acumula porque el día 8 hay que volver a pagar".
La familia vive en un hotel de San Cristóbal que les alquila la provincia de Entre Ríos. Emmanuel debe cumplir 100 días cerca del Garrahan, con controles frecuentes y hemogramas regulares. Cada salida al hospital es un recordatorio de que la batalla aún no termina, aunque las noticias sean cada vez más esperanzadoras.
El dolor de los robos
Como si la situación médica y económica no fuera suficiente, mientras la familia estaba en Buenos Aires, su vivienda en el barrio Peter de Gualeguaychú fue robada tres veces. El televisor de Emmanuel, elementos de cocina, pertenencias personales: todo desapareció.
"Nos robó el ex marido de la chica de al lado", cuenta Ezequiel con resignación. "Yo recorrí todas las cámaras del barrio, llegué hasta la casa que me había robado y le entregué todo a la policía en un día. Hicieron el allanamiento, pero después nunca más llamaron. Me volvió a robar la misma persona, que andaba vendiendo las cosas por Facebook".
La impotencia es doble: no solo por la pérdida material, sino por la sensación de vulnerabilidad. "Ayer cuando vine de Buenos Aires, el tipo estaba sentado en la reposera en la casa de su ex señora, mirando para casa", relata. Para proteger lo que queda, Ezequiel tuvo que dejar a alguien viviendo en la vivienda.
La casa en sí es una muestra de la solidaridad que también existe en Gualeguaychú. La familia no tenía vivienda propia cuando Emmanuel enfermó, y tras visitas reiteradas a la municipalidad, la gestión actual les cedió una casita deshabitada en barrio Pitter. "Lucho Garro me dio una mano y Isabel Romero, la directora de vivienda, nos ha dado acompañamiento. Ahí nos hicieron una pieza para Emmanuel", agradece Ezequiel.
Ahora, de cara al regreso del niño —cuando los médicos lo autoricen—, necesitan reequipar ese hogar. "Lo prioritario es una garrafa para poder cocinar, su televisor porque él mira todos los días, su cama, su colchón y su mueblecito", enumera el padre.
La esperanza sigue viva
A pesar de todo lo vivido, Ezequiel no pierde la fe. Habla de Emmanuel como lo que es: su superhéroe, su guerrero, su milagro de tres años. Y aunque el camino ha sido doloroso, hoy pueden ver la luz al final del túnel.
"En los últimos estudios nos enteramos que va todo encaminado, que gracias a Dios va bien", dice con alivio. "Le vienen reduciendo la medicación. Hoy tiene control, le van a hacer el hemograma y esperamos buenas noticias".
La familia ha lanzado una página en Facebook llamada "Emmanuel Peralta Garrahan" donde comparten su historia y los avances del tratamiento. Para quienes quieran colaborar con los gastos de alojamiento y la reposición de elementos en la casa de Gualeguaychú, el alias es emmaperalta.flor, a nombre de Florencia Isabel García, la mamá de Emmanuel. Redes sociales: @emmabaila (TikTok) | Emmanuel Peralta Garrahan (Facebook)
"Desde ya agradecerle a toda la gente que ha colaborado", dice Ezequiel antes de despedirse. "Lo importante acá era que Emmanuel esté bien. Y él está peleándola como el superhéroe que es".
En el Hospital Garrahan, un niño de tres años con un trajecito del Hombre Araña sigue bailando con las enfermeras, ajeno a la magnitud de la batalla que ha ganado.
Para Ezequiel, Florencia y sus hermanas, Emmanuel es la prueba viviente de que los milagros existen, incluso —o especialmente— en los momentos más oscuros.