Los Colombianos: 54 años de pasión familiar por la tradición del corso barrial
En el corazón del Corso Popular Matecito late el espíritu de una familia que ha convertido el carnaval en su razón de ser. Los Bulay creadores de "Los Colombianos", la agrupación más antigua de Gualeguaychú con 54 años de trayectoria.
En forma ininterrumpida, este viernes volvió a deslumbrar en el circuito del Corsódromo y la avenida Cándido Irazusta y lo hará durante los cuatro viernes que dan vida a estos corsos que son la cuna del gran Carnaval del País.
Alejandro Bulay, uno de los directores de la murga y trabajador del Museo del Carnaval, compartió con orgullo en R2820 y Radio Nacional el trabajo detrás de cada presentación. "Somos una familia: mi hermana Flavia es la costurera, yo hago el diseño, mi hermano Manuel lleva la percusión. Entre cinco personas diagramamos todo para que nadie se vuelva loco haciendo todo solo", explica sobre el esfuerzo colectivo que demanda dos meses y medio de preparación.
Una propuesta que honra las raíces
Este año, Los Colombianos llevan a escena "Cazadores del Tiempo", una obra que personifica ese tiempo que se nos escapa silenciosamente. "Le dimos un valor al tiempo, ese que tenemos hoy en vida, pero mañana no sabemos. Queremos cazarlo, atraparlo, y él se nos va yendo disfrazado de mascarito, de marimonda, de Arlequín", describe Alejandro con la poesía que caracteriza a la murga.
La agrupación ha tomado una decisión valiente: rescatar la identidad tradicional de las murgas gualeguaychuenses. Con más de 20 percusionistas y 28 corneteros, buscan recrear aquel sonido de batucada y cornetas que definió al carnaval de la ciudad hasta los años 80 y 90, alejándose de las influencias porteñas.
"No queremos ser una fusión con la percusión de Buenos Aires o que la batucada suene a tribuna futbolera. Queremos rescatar nuestra identidad, ese ritmo más particular de batucada que siempre nos representó", afirma con convicción.
El compromiso que se hereda
Lo más conmovedor de Los Colombianos es su filosofía: ningún integrante aporta económicamente. "Vienen a disfrutar del momento, se visten con lo que les damos y salen a bailar, nada más que eso", cuenta Alejandro.
La familia busca los recursos, administra el subsidio que recibe de la Dirección de Cultura y, con dedicación, logra vestir a sus hasta 70 integrantes permitidos este año por el reglamento.
Esta madrugada, Los Colombianos salieron a la pista como parte de las 16 agrupaciones entre murgas y conjuntos carnavaleros que abrieron la edición 2026 de los Matecitos y que contó con baterías uruguayas invitadas.
Alejandro reflexiona sobre la importancia de estos corsos: "Son la primera escuela del gran Carnaval del País, mantienen la identidad de la ciudad". Y tiene razón: familias de Capital Federal y Rosario que perdieron sus carnavales vienen a Gualeguaychú a revivir aquellos años de su juventud, se emocionan, abrazan a los murgueros agradeciendo por mantener viva una tradición que en tantos lugares ya desapareció.
Desde esta noche, mientras Los Colombianos persigan al tiempo en el Corsódromo, están escribiendo una página más de esa historia familiar de 54 años ininterrumpidos, demostrando que cuando la pasión se hereda y el trabajo se comparte, la tradición nunca muere.