COLUMNA DE OPINIÓN
24 de marzo
Sin embargo, el “negacionismo” del proceso militar en Argentina (1976-1983) es una postura que poco a poco se va queriendo instalar con el objetivo, primero de minimizar, segundo de negar directamente o quizás justificar “los crímenes de lesa humanidad y el terrorismo de Estado perpetrados”, argumentado, entre otras cosas, que hubo una “guerra”.
Pero se pasaron tanto, pero tanto de la raya que nada justifica, nada convalida haber realizado una tarea destructiva y sistemática sin antecedentes en la Argentina.
El Nihilismo es una teoría basada en que “nada existe”, una postura filosófica extrema, cuyo mentor fue el sofista griego Gorgias de Leontini, quien argumentaba que nada existe, si algo existiera no podría conocerse, y si se conociera, no podría comunicarse. Es un ejercicio lógico que niega la realidad objetiva o su conocimiento.
La Teoría de los “Dos Demonios”, busca equiparar la violencia de las organizaciones armadas con el terrorismo ejercido desde el Estado, diluyendo la responsabilidad estatal, negando la existencia de un plan organizado de secuestro, tortura, desaparición y apropiación de menores. Para concluir que dichas acciones eran “necesarias para salvar al país del caos o la subversión”.
Dicha teoría se fortalece con el llamado “Negacionismo”, que no es otra cosa que “el rechazo sistemático a aceptar hechos históricos o científicos probados”, como viene sucediendo con la negación del Holocausto o el cambio climático, “buscando influir en la opinión pública por intereses políticos o ideológicos”. No informa, desinforma y esa es una estrategia que va mechando en la cabecita de mucha gente.
En definitiva, es una modalidad que pretende justificar lo injustificable, ya sean realidades vividas, tal como personalmente nos tocó en el proceso militar en nuestro país y acontecimientos científicos, por ejemplo, recontra-comprobables y comprobados.
Con esa suerte de argumentos, en los últimos años estamos siendo testigos de una estrategia plagada de mentiras. El segundo paso, peligroso, es creer en todo ese movimiento negacionista, aún sabiendo que la realidad y lo vivido no se puede negar y es lo que tratan de hacernos creer. Eso: hacernos creer.
En ese sentido ese negacioniamo carece de todo debate académico, para convertirse en una “postura emocional o política que busca crear duda” sobre verdades establecidas.
Por eso expresar hoy el Nunca Más, es aceptar una realidad tan dura como cruel que vivimos los argentinos. Que lamentablemente sufrimos y que no debemos negar y menos olvidar.
Luis Evaristo Alem