LA PROCLAMA 2026
"El fallo de La Haya es hoy un papel mojado": Gualeguaychú denunció 19 años de contaminación de UPM
Este domingo, vecinos de Gualeguaychú volvieron al paraje histórico de Arroyo Verde para volver a decirle "no" a la industria pastera y defender el río Uruguay.
La marcha tradicional al puente Internacional General San Martín tuvo el respaldo de Colón, otra ciudad entrerriana enfrentada a un proyecto productivo sin licencia social del lado uruguayo, y de Concordia.
La proclama de este año abrió el foco de atención por fuera de UPM y cuestionó el mal funcionamiento de las plantas de efluentes cloacales en Gualeguaychú, Pueblo Belgrano y el Parque Industrial, alertó por el proyecto de HIF Global.
Sin embargo, la extracción de arena para el franking fue solo mencionada por arriba y poco se dijo del uso intensivo de agrotóxicos.
La crónica del daño
La proclama de la Asamblea Ciudadana Ambiental no se limitó a reiterar consignas: presentó una detallada crónica de hechos contaminantes documentados entre 2007 y 2026.
Según el documento, informes binacionales detectaron presencia de hierro, aluminio, cromo y fenoles en niveles superiores a los permitidos en la zona de influencia de la planta de Fray Bentos. La asamblea denunció además que UPM arroja al río hasta diez veces más fósforo y nitrógeno de lo que establece la normativa original, lo que alimenta la proliferación de cianobacterias que asfixian la fauna ictícola y cubren kilómetros de costa con manchas verdes.
Entre los incidentes puntuales, la proclama recordó el derrame de ácido sulfúrico en el puerto de Fray Bentos en marzo de 2025 y el de soda cáustica en UPM 2, que derivó en multas ambientales ampliadas en 2024. También denunció que en diciembre de 2025 la planta debió detenerse por fallas en su área de recuperación, generando nuevas alertas por olores de compuestos de azufre. A eso se suma que la planta vierte efluentes a temperaturas superiores a los 32°C, alterando el equilibrio natural de un río que promedia los 20°C.
El monitoreo que no existe
Uno de los ejes más duros de la proclama fue la denuncia sobre el incumplimiento del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya de 2010.
"El Fallo de La Haya es hoy un papel mojado. Uruguay sigue decidiendo unilateralmente qué veneno tirar al río, escondiendo los datos de la CARU y protegiendo los balances de UPM por encima de la salud de los pueblos", sostiene el texto, que agrega que esto ocurre "con la complicidad de los sucesivos gobiernos argentinos".
La asamblea exigió que la CARU deje de publicar datos con años de retraso y reclamó que Uruguay dejó de permitir el ingreso de técnicos argentinos a zonas críticas de la planta. También cuestionó que ambos gobiernos modificaron decretos para flexibilizar los límites de vertido de fósforo y nitrógeno cada vez que la empresa no podía cumplir los parámetros originales.
UPM 2 y el efecto acumulativo
La proclama advirtió que la segunda planta de UPM, instalada en Paso de los Toros sobre el Río Negro, agrava el problema al volcar sus efluentes en una cuenca que desemboca directamente en el Río Uruguay. "El Río Uruguay ya no puede depurar tanto desecho. Estamos ante un desastre ambiental acumulativo que convierte a nuestra cuenca en un cementerio de agua", señala el documento.
HIF Global y la amenaza en Colón
La asamblea amplió su denuncia al proyecto de la empresa HIF Global, que proyecta instalar una destilería de combustibles sintéticos frente a la ciudad de Colón. Lo calificó como "el mismo modelo de siempre: ellos se llevan el combustible limpio a Europa y a nosotros nos dejan el río seco, el agua contaminada y los ecosistemas destruidos."
Reclamos locales urgentes
La proclama incluyó también una fuerte crítica al mal funcionamiento de las plantas de tratamiento de efluentes cloacales de Pueblo Belgrano, Gualeguaychú y el Parque Industrial local, expuesto en una audiencia pública reciente. Exigió además el cumplimiento del fallo de la Corte Suprema de Justicia en el caso Amarras, que según la asamblea sigue sin ejecutarse, y reclamó la instalación de sensores de calidad de aire prometidos hace más de 15 años.
La jornada cerró con las consignas de siempre, pero con una convicción renovada: "¡Sin agua no hay vida! ¡La lucha continúa!"