Arvejas, la industria comienza a mirar la calidad por sobre el volumen
Las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre ríos concentran el 98% del área sembrada de arvejas en Argentina y en total suman más de 140.000 hectáreas.
En esas áreas se cultivan tanto arvejas amarillas como verdes y la elección depende del negocio y de la demanda del mercado.
Una empresa abrió las puertas de su planta en Pergamino para abordar todas las variables que son determinantes cuando se piensa en sembrar arvejas.
En primer término, el Ing. Agr. Gabriel Prieto de INTA Arroyo Seco señaló varios aspectos importantes a tener en cuanta: la fecha de siembra, la elección de la variedad, el manejo de malezas, la desecación en precosecha y la fertilización, sobre este punto se explayó profundizando el aporte de nitrógeno.
“La inoculación de la semilla es esencial para asegurar el suministro de nitrógeno en arveja, es muy importante mantener viva las bacterias del inoculante en todo el proceso de tratamiento de semillas” explicó.
Otros factores claves que mencionó fueron el manejo de plagas sobre todo de trips, el control del complejo de enfermedades vasculares y el manejo de malezas. Además, subrayó que el cierre de calidad es un arte de timing en el desecado.
El momento de desecar en la precosecha define la calidad final. Ni muy temprano (merma de peso) ni muy tarde (merma de desgrane).
Para Prieto la arveja es un cultivo que ofrece grandes beneficios en las rotaciones y muy buena rentabilidad, destacando su lugar en la combinación arveja maíz. “El mercado de genética está actualizado y tiene opciones para cada planteo, eso permite aprovechas nuevas oportunidades de negocio, pero es importante entender que la rentabilidad va de la mano con la calidad” concluyó.
La calidad de los inoculantes
Para referirse a este tema, se organizó una amplia visita a su planta con recorridas por los laboratorios y todas las áreas vinculadas a los procesos de producción.
La bióloga Lucrecia Poblitti, estuvo a cargo de explicar cómo producen los inoculantes biológicos y cómo aseguran la calidad de los productos que salen de la planta.
“Trabajamos con controles de calidad muy estrictos para evitar, en etapas tempranas, cualquier posible contaminación y que eso no se propague al resto de la producción. Es un proceso muy delicado y gracias a protocolos precisos podemos asegurar el proceso de elaboración y la pureza de nuestros inoculantes. Para el producto de arveja usamos una cepa del INTA Castelar".
Agregó que "nosotros multiplicamos esas bacterias y los llevamos a una determinada concentración que nos permite asegurar la efectividad de esa cepa, que además está muy probada y en arvejas funciona muy bien en la fijación de nitrógeno. La cantidad de bacterias activas que tienen nuestros desarrollos puede ser medidos por cualquier laboratorio o por nosotros mismos si el cliente lo solicita".
En la recorrida por las instalaciones se pudo visitar la sala de reactores y los procesos por los cuales pasa el producto antes de salir al mercado.
Ya para referirse a productos específicos el biotecnólogo Ariel Aguirre destacó las propiedades del biofertilizante compuesto por bacterias promotoras del crecimiento vegetal (PGPG) que actúan incrementando la permeabilidad de la raíz, mejorando la solubilización del fósforo inorgánico y la mineralización de fosfato orgánico, y aumenta la fijación de nitrógeno.
Además, mejora la disponibilidad de agua y nutrientes, la producción de sideróforos y actúa en la remediación edáfica. También se refirió a las cualidades para la fijación de nitrógeno en arvejas y al fungicida con registro para arvejas.
El mercado pide sabor
“A nivel mercado actualmente estamos investigando el sabor, que es el principal desafío que se plantea a nivel industria. Antes la industria pedía volúmenes sin segmentación, ahora la industria pide volúmenes más proteína y, a partir de la campaña 2027, pedirá perfil tecnológico de la variedad y variedades específicas que se destaquen por su sabor, una variable que ya se busca en los mercados del exterior”, destacó el Ing. Agustín Cantó.
Con respecto a productos, Cantó recomendó la variedad invernal amarilla que permite siembras tempranas, reduce costos al poder bajar la densidad de siembra. Una arveja que combina ramificación, porte a cosecha, vigor y rendimiento.
“Validamos la calidad de nuestras arvejas mediante ensayos en múltiples ambientes, uso de genética global evaluada localmente, comparación directa con el mercado y diferentes etapas de evaluación agronómica para calidad comercial” agregó.
Regalía extendida
En referencia al pago de regalías el Ing. Cantó explicó que todas las variedades de arvejas Feroe, Orchestra y Carrington se comercializan bajo el sistema de regalía extendida.
“El productor que se guarde algunas de estas semillas para uso propio puede hacerlo perfectamente, pero deberá abonar una regalía por aquellas bolsas que siembre en la próxima campaña. El reconocimiento a la propiedad intelectual mediante el pago de esta regalía extendida es fundamental para sostener la inversión y el desarrollo genético, asegurando una continuidad en el lanzamiento de nuevas variedades lo que beneficia al productor, al negocio y a la sociedad” cerró.
Para finalizar, Fernando Bato, gerente General de Barenbrug Argentina, aportó que en su opinión el incremento en el precio de los fertilizantes va a beneficiar a la adopción de productos biológicos tanto en soja como en especialidades.
“Estamos apostando fuertemente al desarrollo de productos biológicos y todo viene de combinar resultados con sustentabilidad. Desde Holanda apuestan fuertemente a nuestro país. Nosotros tenemos una oferta de negocios bien diferenciada entre semillas forrajeras, productos biológicos, protección de cultivos y el tratamiento profesional de semillas. La realidad es que esa diversificación de negocios y contar con una red de distribución muy sólida con más de 300 distribuidores, nos posibilita no bajar el nivel de ventas y presentar mucha solidez institucional y comercial para seguir invirtiendo en el sector”, concluye.