2026-05-24

Historias mínimas de una fiesta enorme: los "invisibles" del 25 de Mayo

Detrás del color, el aroma a tradición y el despliegue de los stands en el Corsódromo, existe un ejército silencioso. ¿Quiénes son los que también le ponen el cuerpo al 25M?

Ellos son quienes abren las puertas cuando la ciudad duerme y quienes limpian cuando el último rastro de fiesta se apaga. R2820 propone un recorrido por los protagonistas anónimos que hacen posible el engranaje de nuestra fiesta patria.

Cada 25 de Mayo, Gualeguaychú se convierte en un escenario de mística y ritual. Es el sabor del locro, el aroma de las tortas fritas y el color de las escarapelas que nos devuelven a las infancias. Sin embargo, para que esa postal sea perfecta, hay un engranaje humano que trabaja incansablemente en las sombras.

Son "los invisibles", hombres y mujeres que transforman su esfuerzo en la estructura que sostiene la celebración.

 

Las llaves del Corsódromo

El lunes, cuando el frío todavía cala hondo, a las 6 de la mañana, el silencio del Corsódromo se rompe con el sonido de las llaves. Juan Ramón Funes, Manuel Romero y Cristian Martínez son los serenos encargados de "despertar" al gigante de cemento. 

Su tarea es precisa y estratégica: abrir las puertas del epicentro de los festejos de este 25 de Mayo, para que la ciudad palpite el recuerdo del Primer Gobierno Patrio.

A R2820 le cuentan que "lo primero que hacemos es abrir la calle Rocamora y después habilitar los ingresos 5, 6, 7, 8, 9 y 10", como se denomina a cada una de las puertas del Corsódromo.

Ellos fueron los primeros testigos del armado de los stands desde las 8 de la mañana del domingo y, junto a los ensayos de los bailarines en la semana y el montaje de las estructuras en la pasarela central, fueron también los primeros en empezar a darle forma a la fiesta del 25M. 

"Nos ocupamos de abastecer el agua en los baños, de que todo esté acomodado para cuando lleguen las cooperativas a trabajar en la limpieza y cuidado", cuentan a R2820.

Su jornada de lunes será como la de todos los días con rotación horaria y no terminará cuando se apagan las luces: el martes, mientras la ciudad descansa del festejo, ellos volverán a las 6 de la mañana para iniciar las tareas finales de limpieza, la entrega de contenedores a Higiene Urbana, el retiro de los tambores de agua para dejar el predio en condiciones. 

 

El orden en medio del entusiasmo

Juan Ramón, Manuel y Cristian no están solos. En las inmediaciones del Parque de la Estación, el movimiento es incesante. Allí, una agente de tránsito -una de las 20 asignadas al operativo- explicó su labor: "Estamos trabajando en horarios rotativos para que la gente pueda armar sus puestos con tranquilidad y el tránsito vehicular sea ordenado", señala. 

Su tarea requiere paciencia y firmeza. Este lunes, también estarán allí durante todo el desarrollo de la fiesta y se quedarán hasta que el último stand haya sido desarmado. Ellos son quienes lidian con la impaciencia de los conductores y garantizan que el flujo de familias sea seguro.

 

El engranaje completo

A este "ejército" se suma personal de Defensa Civil, Protocolo, Cultura y por supuesto los sonidistas y camarógrafos, responsables de que la transmisión oficial que llevará la fiesta a quienes no pueden estar presentes.

Un párrafo aparte para los bomberos voluntarios que custodian la seguridad de cada anafe y cada fogón; junto a la Policía que recorre el predio garantizando la tranquilidad. 

Incluso habrá espacio para los animales: dentro del Corsódromo el sector de Maestra Piccini estará destinado a los caballos que van a ser parte del desfile tradicionalista, custodiados también por quienes conocen el oficio del campo. Allí, se lucirán en los juegos deportivos de antaño.

Nada en el 25 de Mayo es producto del azar. Mientras el público disfruta de la danza y el asado, los "invisibles" siguen ahí: garantizando que haya luz, que los baños funcionen, que el tránsito fluya y que la seguridad sea la norma. Son, en definitiva, quienes hacen visible la grandeza de nuestra tradición. Sin ellos, la fiesta sería solo un proyecto; con ellos, es una realidad que nos enorgullece.

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