2026-06-04

Marcelo Lorenzo: "El ocaso de la cultura letrada, que afecta el corazón del periodismo, es un hecho innegable"

El licenciado en Ciencias de la Información brindará este sábado una charla en la Biblioteca Sarmiento sobre la evolución del periodismo en Gualeguaychú. En diálogo con R2820 repasó los orígenes de la prensa local, los cambios que atravesó la profesión y los desafíos que plantean las nuevas tecnologías.

En el marco del Día del Periodista, que se conmemora cada 7 de junio, el periodista y licenciado en Ciencias de la Información Marcelo Lorenzo ofrecerá este sábado, a las 19, una charla abierta en la Biblioteca Popular Sarmiento titulada "Hombres, ideas y medios: La evolución del periodismo".

La propuesta invita a recorrer la historia de la prensa local desde sus orígenes hasta la actualidad, analizando el papel que desempeñaron los medios en la construcción de la identidad de Gualeguaychú y reflexionando sobre los profundos cambios que atraviesa la profesión en tiempos de redes sociales, algoritmos e inteligencia artificial.

En una entrevista concedida a R2820, Lorenzo destacó que el periodismo nació estrechamente ligado a la política y a la formación de la opinión pública, recordó el rol fundacional que tuvo "El Progreso de Entre-Ríos", el primer periódico impreso de la ciudad, y analizó la transformación de una actividad que pasó de ser una herramienta de disputa ideológica a consolidarse como una profesión vinculada a la producción de noticias.

¿Qué papel cumplieron los primeros medios en la construcción de identidad de la ciudad?

La referencia más clara sobre el tópico la aporta el presbítero Juan Carlos Borques. En 1919 se publicó su ensayo “Historia del Periodismo de Gualeguaychú. 1849-1870”, que constituye el más preciado antecedente en la materia. Del escrito de Borques se deducen las características de la prensa decimonónica. Es decir, cómo, tanto aquí como en el resto del mundo, el periodismo nació vinculado a la política, como expresión de las ideas y los intereses de grupos determinados que perseguían el poder.

“Prensa facciosa”, así se describe a la primera etapa de esta actividad en Europa. Estamos en el contexto histórico de instauración del orden liberal burgués, es decir de conformación del Estado moderno en cuyo seno, alfabetización mediante de la población, surgió la opinión pública. Así, cada facción política buscó tener su propia prensa, para disputar una lucha ideológica en el marco de la sociedad civil. Es interesante lo que relata Borques al respecto. Cuenta cómo el gobernador Urquiza decidió incorporar a Gualeguaychú a su estrategia de confrontación con el gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas. La idea era crear un clima de opinión favorable a su causa. Con este propósito convocó al uruguayo Isidoro de María. Así nació en 1849 ‘El Progreso de Entre-Ríos’, el primer periódico en letras de molde fundado en Gualeguaychú, del cual Isidoro de María fue su alma mater, como redactor y tipógrafo de la imprenta provista por el caudillo entrerriano.  ¿Cómo cambió la figura del periodista desde aquellos pioneros hasta la actualidad?

En Gualeguaychú, conforme se iba modernizando, operó la misma metamorfosis que ocurrió en el resto del periodismo occidental. Se avanzó hacia un modelo de profesionalización. La prensa en el siglo XX se convirtió en un negocio a partir de la baja de los costos de impresión y el aumento de las ventas, pero principalmente por la inclusión de los avisos publicitarios.

Entonces el periodismo, como práctica social vinculada a informar sobre la actualidad, generó una mercancía específica: la noticia. Fue la época en que la actividad abrazó el principio deontológico de informar objetivamente. Siguiendo aquel viejo apotegma anglosajón: los hechos son sagrados, y las opiniones libres. La llegada de los medios electrónicos (radio y televisión) ampliaron la influencia del periodismo profesional, que en esencia surgió para cubrir una necesidad del hombre moderno: la de estar informado sobre la actualidad. La fuerza del sector se completó con la llegada de las escuelas de periodismo, que apuntan a formar en el oficio.

¿Hay rasgos que se mantienen inalterables en el oficio pese a los cambios tecnológicos?

Creo que el cambio tecnológico no debería modificar el núcleo ético de la profesión. Me explico. El periodista no debe renegar de los hechos, de los cuales debe dar testimonio como parte de su compromiso con la verdad. Pero siempre y cuando no presuma que esa versión es infalible y acabada. Es que toda noticia o información lleva las marcas de la subjetividad. Somos sujetos, no objetos. Y la realidad siempre es más rica que nuestra mirada. “No existe la objetividad, pero sí la honradez” refiere el escritor Miguel Ángel Bastenier Martínez. Se trata de una buena fórmula para el periodismo, que, si pretende abordar la realidad, para ofrecer la versión más completa y profunda posible, debe hacerlo sin intencionalidades ocultas, aviesas, dispuesto a dar incluso la información contraria a su punto de vista.

¿Considerás que el periodismo de Gualeguaychú ha logrado adaptarse a los cambios tecnológicos?

-No estoy en condiciones de darte una opinión sobre este punto específico. Hasta donde yo sé, los medios y los periodistas son innovadores. No se quedan atrás. Pero aprovecho la pregunta para instalar un tópico que abordaré en la charla en la biblioteca Sarmiento: la irrupción de las nuevas tecnologías-sobre todo las redes sociales- le han quitado centralidad al periodismo, que ya no monopoliza la función de producción y difusión de noticias y de opinión. El periodismo tradicional es un subproducto de la modernidad, como lo es la escuela y toda la arquitectura del Estado moderno. Es decir, lleva la impronta del ecosistema técnico-cultural que Marshall McLuhan llamó la Galaxia Gutemberg, que duró 500 años. Es hijo de la convergencia de la escritura y la imprenta, tecnologías que moldearon la mente del hombre moderno. Este ecosistema está implosionando con la hegemonía del algoritmo, que no sólo introduce tecnologías disruptivas sino que está cambiando nuestros procesos cognitivos. El ocaso de la cultura letrada, que afecta el corazón de esta profesión, es un hecho innegable.

¿Qué legado debería preservar el periodismo actual de aquellos hombres y mujeres que construyeron los medios locales?

-Tengo particular debilidad por la prensa escrita, que tiene una rica tradición. Y Gualeguaychú ha tenido plumas brillantes que han sobresalido tanto en el periodismo opinativo, más combativo, como en el informativo e interpretativo, al igual que en el periodismo cultural. Entre los primeros descuella una figura del pasado: Olegario Víctor Andrade, que escribió en el periódico de Isidoro de María. Particularmente, he aprendido mucho de aquellos colegas con los que trabajé en las publicaciones locales. También valoro el empuje y creatividad de los empresarios locales del sector. ¿Hay una idiosincrasia del periodismo local? Es un tema de estudio. Soy hijo adoptivo de esta ciudad y siempre me ha gustado el espíritu localista de los gualeguaychuenses. Hacer periodismo en Gualeguaychú es no olvidar nunca este anclaje.

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