2026-06-05

"Sus letras van a seguir siempre acá, en el corazón”: el último adiós al Indio en los Obeliscos de la Costanera

Dos hermanos montaron un altar en la Costanera para rendir tributo al poeta ácido, de mirada crítica y sonidos atrapantes; al hombre que transformó una canción en una plegaria infinita.

Gualeguaychú amaneció con un silencio distinto. No fue el frío de junio ni la humedad lo que caló los huesos, sino la confirmación de una noticia que, aunque temida por el avance de ese “enano traicionero” que es el Parkinson, nadie quería terminar de leer en una pantalla de Instagram.

A los 77 años, Carlos Alberto "el Indio" Solari pasó a la inmortalidad, y en la ciudad que él mismo "duplicó en población" en abril de 2014, el homenaje no se hizo esperar.

En la costanera, allí donde el río parece escoltar el sentimiento popular, las banderas comenzaron a flamear temprano. Velas, retratos y una mística que se hereda como un apellido. Allí estaban ellos: Nicolás y Rodrigo Carrizzo, dos hermanos unidos por la sangre y por esa fe ricotera que no sabe de distancias.

“Acá estamos haciéndole un humilde y sencillo homenaje al Mister”, dice Nicolás de 44 años a R2820, con la voz cargada de una emoción contenida y una típica campera ricotera. A su lado, su hermano Rodrigo, a quien todos conocen como “Rorro”, sintetiza el sentir de una multitud silenciosa: “Está de más decir el sentimiento que hoy está pasando por nuestro corazón. Es un día de luto para todo el pueblo redondo, ricotero y del rock nacional”.

Para ellos, el Indio no fue solo una voz; fue un mapa genético. Nicolás empezó a escucharlo a los 6 años. Hoy, casi cuatro décadas después, la cadena no se rompe. “Aprovecho a darle gracias a mi primo, Iván, que está en el sur y fue el que nos fue contagiando este amor. Yo creo que el Indio terrenalmente nos deja, pero el legado más grande de él queda en los trapos, queda en las frases, queda en los tatuajes, en toda la gente”, reflexiona Nicolás mientras mira a su pequeña hija, la "China", que acaba de salir del jardín y ya sabe quién es ese hombre del que todos hablan.

 

La ciudad que fue el centro del mundo

El recuerdo del 12 de abril de 2014, cuando Gualeguaychú recibió a 170.000 personas en el Hipódromo, sobrevoló toda la tarde en la costanera. Los hermanos recuerdan esa semana previa, las calles desbordadas, el Parque Unzué convertido en un "ecosistema de hermandad".

“Tuvimos el privilegio de recibir a tanta gente, fue muy bello poder ver de nuevo a tantos músicos que quizá la generación mía no pudo ver. Yo mamé lo que fueron Los Redondos de mis antecesores", cuenta Rodrigo, de 33 años, quien define a su hermano mayor no solo como familia, sino como el amigo que le inculcó esta pasión.

"El mejor recuerdo de ese recital fue ver y escuchar, después de muchos años, en un mismo escenario a casi todos los Redondos, faltaba el flaco Sky, pero de todas maneras fue muy emocionante", dice Nicolás a R2820.

Rodrigo vio la etapa de esplendor de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado y estuvo en Olavarría en 2017, aquel último concierto que quedó grabado a fuego. “Las últimas publicaciones ya denotaban una pérdida de su salud del Indio, pero sus letras van a seguir siempre acá”, dice señalando su pecho.

Una palabra para la eternidad

Hacia el final de la tarde, cuando las velas ya iluminaban los rostros de los que se acercaban a compartir el luto, la pregunta se volvió inevitable: ¿Cómo definir a un hombre que fue la banda sonora de tres generaciones?

Para Nicolás, la respuesta brota rápida, sin dudas: “un ser increíble”. Enfrente, Rodrigo, con los ojos más vidriosos escondidos detrás de anteojos negros, busca algo más profundo, algo que abarque la infancia, la adolescencia y la historia misma de un país que hoy se siente un poco más huérfano: “Grandeza”.

El Indio se fue, pero en Gualeguaychú, entre el puente Méndez Casariego y el río, quedó claro que "el Mister" no mintió: la despedida es de los que se quedan, porque él ya es una "bandera en tu corazón".

El hombre que va a ser mito

Cantante, compositor y referente cultural de varias generaciones, Solari fue la voz de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, banda emblema del rock argentino, que constituyó uno de los fenómenos populares más singulares de América Latina.

Tras la separación de Los Redondos, el Indio inició una exitosa carrera solista al frente de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, convocando multitudes en cada presentación como la que tuvo al Hipódromo de Gualeguaychú como escenario en aquel mítico abril de 2014.

En 2016 reveló públicamente que padecía párkinson, enfermedad que progresivamente lo alejó de los escenarios. Su último recital tuvo lugar en Olavarría en 2017. Desde entonces continuó activo a través de grabaciones, colaboraciones y proyectos como El Mister y los Marsupiales Extintos.

Nacido el 17 de enero de 1949 en Paraná, Entre Ríos, aunque criado en La Plata, se convirtió en una de las figuras más influyentes, enigmáticas y convocantes de la cultura nacional.

Su recorrido artístico atravesó más de cinco décadas. Con los Redondos, a través de discos como Oktubre, Un baión para el ojo idiota, ¡Bang! ¡Bang!… Estás liquidado, La mosca y la sopa y Luzbelito escribieron capítulos fundamentales de la historia del rock argentino.

Poesía callejera, crítica social, humor ácido, imágenes surrealistas y una mirada desencantada sobre el poder hicieron de la lírica del Indio una materia de estudio y sembraron una filosofía que profesan miles de seguidores.

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