Por Roberto Romani
Luz de provincia !!
Había nacido en Gualeguay, el 7 de octubre de 1901.
Cursó en su ciudad natal la escuela primaria, trasladándose posteriormente a Concepción del Uruguay, donde completó el ciclo secundario en el Histórico Colegio, fundado por Urquiza.
Gravitó hondamente en el periodismo escrito y dejó inolvidables páginas en la Revista Martín Fierro.
Publicó en 1926 su libro de poemas "Tierra Amanecida", que recibió elogios de la crítica nacional.
En 1937 dio a conocer "Conocimiento de la noche", bellísimo trabajo en el cual incluye su poema "Luz de provincia", obra que nos ayuda a reconocer cada día que nosotros pertenecemos a este lugar, y que esta bendita tierra es el solar que nos llama y nos define para siempre.
"Valéry o la infinidad del método" llegó a los lectores en 1955, mientras que "Formas de la realidad Nacional" fue editado en 1961.
Vendrían después, "Siete poemas" (1963), y "Memorias de un provinciano" (1967).
Cuando Jorge Luis Borges viajó a Gualeguay para participar del homenaje a Mastronardi, el 5 de junio de 1982, recordó con mucha emoción a su amigo:"Carlos leía por placer y solo interrogaba los textos que realmente le interesaban, los que nos acompañarán hasta el fin.
Durante más de medio siglo fuimos amigos.
Nuestro primer encuentro y nuestra primera conversación fue en la Librería Samet, en Avenida de Mayo y Salta.
Hablamos sobre alguien que era paisano de los dos: Evaristo Carriego, el entrerriano que descubrió las orillas de Buenos Aires, y que era nuestro vecino en el barrio de Palermo."
Mastronardi definía a la poesía como "tiempo sentido. Una cuota de orden en el caos. Una breve luz en la oscuridad."
Murió el 5 de junio de 1976, a la edad de 74 años.
Un año más tarde, la Sociedad de Fomento Educacional Doctor Antonio Medina, eligió su nombre para la biblioteca popular de dicha institución.
Nosotros, en cada rincón de la amada Entre Ríos, elegimos cada día sus poemas para presentarnos ante el mundo:
La conozco agraciada
tendida en sueño lúcido.
Da gusto ir contemplando
sus abiertas distancias.
Sus ofrecidas lomas
que alegran este verso.
Su ocaso, imperio triste,
sus remolonas aguas.
ROBERTO ROMANI