Martín Rigoni: “La citricultura enfrenta una doble amenaza entre el avance del HLB y la caída del consumo”
El Ingeniero Agrónomo Martín Rigoni, quien se desempeña como coordinador general del programa HLB en los departamentos de Federación y Concordia, detalló los desafíos que atraviesa la principal actividad económica de la región.
Rigoni explicó que el sector citrícola no solo debe lidiar con las dificultades económicas del país, sino también con el monitoreo constante de la enfermedad del HLB, una bacteria que no tiene cura y que produce la muerte de la planta de forma inevitable.
El programa de prevención, que comenzó en 2017 a través de convenios con el sector privado, se basa en un monitoreo continuo lote por lote.
Rigoni comparó la dinámica de la enfermedad con la del dengue, ya que es transmitida por un insecto vector conocido como Diaphorina Citri o chicharrita. Este insecto se alimenta de una planta enferma y traslada la bacteria a una sana; por ello, la única solución efectiva al detectar un caso positivo es la erradicación total: cortar y quemar la planta para eliminar el inóculo.
El ingeniero señaló que, aunque el trabajo de monitoreo ha permitido que la dispersión no sea tan generalizada como en Brasil o Estados Unidos, el sector debe estar alerta, especialmente entre los meses de mayo y septiembre, cuando los síntomas son más visibles tras el estrés de las heladas.
Crisis de demanda y la brecha del intermediario
Más allá de lo sanitario, la citricultura sufre un duro golpe económico. Rigoni observó una disminución en la cantidad de productores —quedan alrededor de 1.600—, aunque la superficie plantada ha aumentado, concentrándose en explotaciones más grandes.
“El gran problema actual es que, al ser los cítricos considerado un postre o producto prescindible, el consumo interno ha bajado drásticamente”, indicó.
A esta caída de la demanda se suma una histórica injusticia en los precios. “El productor recibe una mínima parte de lo que el consumidor termina pagando en las grandes ciudades, donde el precio puede llegar a ser entre 10 y 20 veces mayor. El intermediario es siempre el que se queda con la mayor diferencia, mientras el productor asume todos los riesgos”, sentenció el profesional.
Para el ingeniero, estas instancias son fundamentales para defender una actividad que mueve el 90% de la economía de la zona y de la cual dependen directa o indirectamente todos los negocios locales.
Fuente: Debate Abierto