Dos meses de espera: la lucha de Stefano por un trasplante de intestino
Se cumplen dos meses desde que Stefano ingresó a la lista de emergencia nacional del INCUCAI a la espera de un trasplante de intestino.
El nene, oriundo de Gualeguaychú, tiene 4 años —cumplirá 5 en octubre— y desde su nacimiento convive con el Síndrome de Intestino Ultra Corto.
Su mamá, Florencia Guido, pidió que la historia siga circulando: "cualquier donante compatible puede cambiarle la vida".
Una historia que empezó al nacer
Stefano nació con gastrosquisis, una malformación que afectó el cierre de su pared abdominal y dañó cerca del 90% de su intestino. Tras dos cirugías le quedaron apenas 8 centímetros de intestino funcional.
Al mes de vida fue trasladado al Hospital Italiano de Buenos Aires, donde inició el tratamiento de rehabilitación intestinal del que depende hasta hoy: nutrición parenteral a través de un catéter central, que le aporta por vía intravenosa lo que su organismo no logra absorber por boca.
Según contó su mamá, Florencia Guido, la espera se agravó en las últimas semanas: el cuadro de Stefano pasó a emergencia nacional. El trasplante que necesita debe provenir exclusivamente de un donante pediátrico con menos peso que él, lo que reduce aún más las posibilidades de compatibilidad.
A eso se suma que años de cambios de catéter le generaron trombosis crónicas, que complican cada vez más el acceso a una vena central funcional.
Por la naturaleza del trasplante, los tiempos no admiten demoras: una vez que aparece un donante compatible, la familia tiene entre 4 y 6 horas para presentarse en el hospital. Por eso, desde enero, viven en Buenos Aires, alojados en una casa con convenio con el Hospital Italiano, a la espera del llamado.
Una vida "lo más normal posible"
Pese a la gravedad del cuadro, Florencia destaca que Stefano lleva adelante una infancia alegre: le gusta jugar, bailar y hacer amigos, sin dimensionar la magnitud de lo que atraviesa. "Es aprender a vivir como en una montaña rusa, pero sin poder bajarse", resumió la mamá sobre estos años de tratamientos, mudanzas y espera.
La familia sostiene los gastos diarios con la ayuda de familiares, amigos y la organización de rifas. Quienes quieran colaborar pueden hacerlo a través del alias florencia.guido.20, o sumándose a las rifas que se difunden en sus redes sociales.
Desde la familia insisten en un pedido simple: que la historia de Stefano siga circulando, para que la donación pediátrica —"el acto de amor más grande que existe", en palabras de su mamá— llegue a cada rincón posible.