2026-09-18

OPINIÓN | ROBERTO ROMANI

Adiós, Blas Jaime

Roberto Romani despidió al referente de la comunidad chaná con "tristeza".

Y estamos seguros que extrañaremos siempre su lento caminar y su profundo decir.

Este jueves 17 de septiembre ha muerto en Paraná a los 92 años Blas Jaime, el último chaná parlante, después de haber luchado incansablemente para evitar la extinción de la cultura milenaria de su pueblo.

Había nacido en El Pueblito, Nogoyá, en 1934.

Afortunadamente pudo trasmitir durante las últimas décadas, muchos aspectos esenciales referidos a la idiosincrasia de su gente nativa, como leyendas, vocablos y expresiones diversas, referidas al origen y evolución de la comunidad.

Recuerdo su infatigable tarea en el Museo Provincial de Ciencias Naturales y Antropológicas, donde llevó adelante con auténtico compromiso y legítimo orgullo los cursos de lengua y cultura chaná, que permitieron que numerosos alumnos pudieran incorporar conocimientos sustanciales sobre la historia de su gente.

En numerosas ocasiones tuve la dicha de acompañarlo y presentarlo en salones de conferencias o patios de tierra, donde su palabra y sus testimonios conmovían siempre.

Cuando encaramos la producción del documental "El gurí atamá", fueron su imagen y su sabiduría las guías fundamentales para rescatar historias isleñas que merecían llegar a las aulas de la región.

También la dicha de llevar su libro "La lengua chaná", Patrimonio de Entre Ríos, que en septiembre de 2013 publicara la Editorial de Entre Ríos, con testimonios del propio Jaime y la colaboración de Pedro Viegas Barros, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

En tiempos de pandemia, lo invitamos a concurrir a Casa de Gobierno, a participar de la inauguración del Salón de Mujeres Entrerrianas.

Allí, entre tantas figuras destacadas de la historia provincial, estaba el cuadro y el ejemplo de su madre.

Doña Ederlinda Yelón, había nacido el 9 de mayo de 1906 y fallecido el 18 de noviembre de 1988, y se había convertido en la guardamemoria de la comunidad chaná, tan olvidada y menospreciada.

En su recuerdo, abrazamos a todos los abuelos dormidos, que se fueron de este mundo sin las libertades y las pocas alegrías heredadas de sus mayores.

Con el adiós de Jaime, será su hija Evangelina la responsable de trasmitir a las generaciones futuras las raíces y las esperanzas del pueblo chaná.

Nosotros, en la soledad costera, evocaremos al uamá (amigo), que desde la más linda mirrí (estrella) seguirá bendiciendo la ndorí (comarca), hasta el definitivo encuentro de la yilá (alegría), en la tierra sin mal.

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