2026-10-26

Esfuerzo, pasión y orgullo: Ratto y Cáceres los campeones del abrazo mundialista

La medalla de plata que hizo vibrar a Gualeguaychú en la tarde del domingo y la emoción de las madres de los dos palistas que los observaban orgullosos desde la Costanera. La historia en R2820.

Agustín Ratto y Juan Ignacio Cáceres conquistaron el segundo puesto en el K2 Masculino Senior del Mundial de Canotaje. Al bajar de la embarcación, festejaron con la bandera argentina ante una multitud que los alentó sin pausa durante las siete vueltas de la regata.

A la emoción de los palistas se sumó la de sus madres, que se fundieron en un abrazo lleno de lágrimas antes de la premiación.

La costanera, el Parque Unzué, el Club Neptunia y hasta el puente Méndez Casariego se transformaron en una enorme tribuna. Desde allí, una multitud acompañó cada palada y alentó a Argentina durante las siete vueltas. El aliento no se detuvo nunca. Y cuando Agustín Ratto y Juan Ignacio Cáceres llegaron a la costa con la medalla de plata, la celebración fue tan grande como la espera.

Apenas bajaron de la embarcación, los palistas se abrazaron y levantaron la bandera argentina. Era el cierre de una regata intensa y el comienzo de un momento inolvidable: ganar una medalla mundialista en casa, frente a su gente.

“Es algo que nunca había pensado. Pensar en la gente me empujó mucho al final; quería traerles la medalla”, contó Agustín, todavía con la emoción a flor de piel. Su compañero de Las Flores, Buenos Aires, también agradeció a la familia, los amigos y a todos los que se acercaron a alentarlos. “No podía terminar de una mejor manera. Entrenamos juntos, sufrimos juntos y vale la pena”, dijo Juan Ignacio a R2820 en la costa junto al río Gualeguaychú.

La alegría también se hizo abrazo entre Graciela y Florencia, las madres de los deportistas. Se encontraron antes de la premiación y, por un instante, pareció que en ese abrazo cabían todos los años de esfuerzo, las renuncias, la incertidumbre y la felicidad de ver a sus hijos alcanzar una meta tan soñada.

“Ellos hubieran querido el primer puesto, pero un segundo puesto es maravilloso”, dijo Graciela. Y agregó que solo quienes los acompañaron de cerca saben cuánto trabajaron y cuánto lucharon para llegar hasta ahí. También Florencia agradeció a la gente que los alentó: “La tribuna estalló. Se nota la pasión que tienen por lo que hacen”.

Después de tanta emoción, llegó la pregunta por el festejo y la comida. La madre de Cáceres recordó que, cuando era chico, a su hijo le gustaban el pastel de papas y los duraznos con crema. Ahora, dijo entre risas, probablemente prefiera un asado y un postre helado. Florencia Ratto ya tenía el plan: pedirle al papá de Agustín que prepare un asado para reunir a la familia y los amigos.

Así, entre la bandera argentina, los abrazos, las lágrimas y el aliento de una ciudad entera, Ratto y Cáceres cerraron una jornada histórica. La medalla fue de plata; la emoción, de todos. 

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