2026-11-08

El argumento 2027 de Papelitos: "Yo deseo", una historia sobre el derecho de los niños a crecer en familia

La Pentacampeona del carnaval de Gualeguaychú mostró la temática y las figuras de la edición 2027 en un salón de fiestas de la zona de la Terminal. Hubo trajes, música en vivo y un video narrado por su director, Juane Villagra.

La comparsa Papelitos, del club Juventud Unida, presentó su temática y las figuras para el Carnaval del País 2027 en un salón de fiestas de la zona de la Terminal.

Hay deseos que nacen en silencio, sueños que llevan a descubrir mundos maravillosos y una imaginación capaz de transformar la realidad.

La propuesta es una historia que invita a soñar, a emocionarse y a reflexionar, donde la fantasía y la sensibilidad se encuentran para transmitir un mensaje que va más allá del carnaval.

 

La noche de la presentación

Durante el encuentro se exhibieron algunos de los trajes que la comparsa llevará a la pasarela José Luis Gestro del Corsódromo y se presentó el tema musical, a cargo de la banda Furia del Oeste.

También participó la batucada Los Pibes, dirigida por Martín Piaggio, y se presentó a las figuras de la edición 2027: la pasista Candela Gómez, los embajadores o portabanderas Florencia Villagra y Emanuel Gandolfo y la reina 2027, Belén Sosa.

El argumento se mostró en un video con la voz y la narración del director de la comparsa, Juane Villagra.

 

El argumento temático

Tomás tiene 8 años y ha vivido casi toda su vida en un hogar.

Allí las cosas siempre están en su lugar. Las camas alineadas, los juguetes compartidos, los relojes marcando la misma hora para todos. La espera no se nombra, pero se aprende.

Y mientras los días pasan, Tomás imagina, inventa, transforma otros mundos.

A veces su cama se vuelve un barco pirata y las sábanas velas tensas contra el viento. Tomás, el capitán, navega mares de baldosas enceradas y enfrenta serpientes marinas nacidas de miedos pequeños.

Cada vez que todo comienza, Tomás pronuncia casi en silencio una frase que lo cambia todo. "Yo deseo", y así nacen sus universos.

El tiempo pasa y los mundos cambian con él. Los juguetes se estiran, se unen, se elevan. Un triciclo, una escoba y viejas cortinas se vuelven unicornios que cruzan el cielo del dormitorio. Tomás vuela sin despegar los pies del suelo y aprende que desear también es ir más allá.

Cuando la imaginación despierta, los baúles del hogar se convierten en portales y don Remiendo, un conejo hecho de retazos y sueños, guía a Tomás hacia nuevas aventuras.

En la cocina habitan las hechiceras del hogar. Con ollas, cucharones y recetas repetidas realizan una magia silenciosa que transforma lo poco en abundancia y lo cotidiano en sorpresa. Allí, entre aromas conocidos y pequeños milagros de todos los días, Tomás descubre que el cuidado también puede parecer un encantamiento.

Y es en ese mismo reino donde nacen nuevas aventuras. Jarras de metal, coladores, cucharas y cucharones se convierten en la armadura perfecta de Tomás, el caballero, que lucha contra los dragones del lavadero.

Por las noches, Tomás desarma con la imaginación los relojes colgados en las paredes. Todos distintos, todos marcando lo mismo, y convierte sus piezas en engranajes, palancas, resortes y cápsulas capaces de viajar hacia el instante que tanto desea.

Así nacen sus máquinas del tiempo, para ir y volver, para buscar el momento justo, intentando que las horas pasen más rápido, siempre con un "yo deseo".

Y llega un momento en que viajar ya no alcanza. El hogar entero se transforma. Una caja cualquiera se vuelve un traje espacial. "Yo deseo recorrer el cosmos". Así las sillas se convierten en planetas y los pasillos en largas galaxias. El gran astronauta cruza universos hechos de lo cotidiano, convencido de que en algún lugar hay algo que todavía no conoce.

Pero con el tiempo algo empieza a fallar. Los objetos ya no quieren volar. Las naves dejan de despegar, los relojes se detienen y las criaturas ya no aparecen.

Entonces Tomás comprende, sin palabras, que todos sus mundos nacieron del mismo deseo. Cada barco, cada vuelo, cada portal, cada armadura y cada universo inventado había sido en realidad una forma de preguntar lo mismo.

Sin saberlo, Tomás deseaba otra cosa. No algo que pudiera explicarse, sino un lugar donde quedarse, alguien que lo elija cada día, un nombre dicho con cariño, una espera que por fin sea compartida.

Y un día ese deseo se cumplió.

La fantasía se volvió silencio, un silencio lleno de esos que abrigan. El juego descansó, el tiempo dejó de pesar y el mundo, por primera vez, no necesitó ser imaginado.

La comparsa Papelitos propone una historia sensible que invita a reflexionar sobre el derecho de todos los niños y niñas a crecer en familia, cualquiera sea su forma, porque hay deseos que no se inventan. Se cumplen cuando alguien llega para quedarse.

Así lo desea Papelitos. Yo deseo.

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