La atleta Stefanía Ferrando recuperará su silla de ruedas
Tras la indignación que generó la denuncia pública de la atleta en bochas adaptadas oriunda de Gualeguay, Stefanía Ferrando, por la destrucción de su silla de ruedas en el aeropuerto, la compañía aérea se comprometió a solucionar la cuestión en 24 horas.
Ferrendo ganó una medalla de bronce en los Juegos Paralímpicos de París 2024, en la prueba dobles mixto. Luego de la angustia que la llevó a "tomar conciencia del daño que generan estas acciones", Ferrando agradeció públicamente a la aerolínea por la rápida respuesta, aunque
remarcó la gravedad de este tipo de situaciones para las personas con
discapacidad. “Los daños en el equipamiento ortopédico perjudican la vida de las personas con discapacidad, no solo en nuestra autonomía, sino también en el posicionamiento, el confort y todo lo que requiere cada diagnóstico”, expresó la atleta.
En su publicación, la gualeya destacó que, como personas con discapacidad y el resto de la ciudadanía, es necesario exigir mayores recaudos a las compañías aéreas, a sus trabajadores y a los transportistas en el cuidado de las pertenencias.
La situación generó una ola de indignación entre los usuarios, quienes
acompañaron el reclamo de Ferrando por el destrato que muchas veces sufren las personas con movilidad reducida durante los traslados aéreos. Su testimonio visibilizó una problemática frecuente en el transporte y activó una respuesta por parte de la empresa.
“Como todo el mundo sabe, las aerolíneas no cuidan ni siquiera el equipaje y
mucho menos las sillas de ruedas, siendo que son indispensables para nuestro trayecto”, expresó Ferrando en un mensaje público en sus redes sociales donde detalló las consecuencias del siniestro.
Stefania, que utiliza una silla postural eléctrica especializada, explicó que este
tipo de equipamiento no es intercambiable ni de fácil reposición. Su silla cuenta con características claves como respaldo y apoyacabezas especiales, cinturones de seguridad, soporte postural y sistemas eléctricos que le permiten movilizarsede forma independiente.
La situación es aún más grave: el chasis de la silla sufrió múltiples fracturas, las soldaduras se quebraron, se rompió la caja de baterías y el sistema eléctrico quedó dañado, a tal punto que un técnico especializado advirtió que existe riesgo de incendio por posible cortocircuito.
“Ni siquiera puedo estar más de una hora sentada en esta silla prestada porque mi cuerpo no lo soporta. Estoy haciendo todos los reclamos pertinentes, pero esto no solo me afecta a mí. Esto le puede pasar a cualquiera que use una silla de ruedas. Las aerolíneas no pueden seguir maltratando algo que es tan vital como nuestras piernas”, advirtió la deportista.