Día de la Mujer

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09/03/2026

Marta Ledri: “Mi vida estaba del lado de las letras”

Para Marta Ledri, la literatura no fue simplemente una elección profesional. Fue una certeza temprana. “Yo estudié literatura porque a los diez años había decidido que mi vida estaba del lado de las letras”, cuenta.

Licenciada en Letras, docente durante décadas en distintas instituciones de Gualeguaychú y también dramaturga y actriz, dedicó su vida a enseñar, leer y transmitir la pasión por los libros. Su recorrido por las aulas dejó una marca en generaciones de estudiantes que encontraron en sus clases una puerta de entrada al mundo de la literatura.

A lo largo de su carrera trabajó en distintos establecimientos educativos de la ciudad, entre ellos el Instituto Sedes Sapientiae, el establecimiento Malvina Seguí de Clavarino y la Escuela de Educación Técnica n°2 “Presbítero José María Colombo”. En todos esos espacios desarrolló una manera particular de enseñar, donde el entusiasmo y la curiosidad ocupaban un lugar central.

Para ella, enseñar literatura nunca fue un acto rutinario. Era una experiencia que debía compartirse. “Era un banquete el aula. Yo no podía disfrutar sola. Necesitaba el convivio”, recuerda.

Uno de los episodios más singulares de su vida ocurrió cuando tenía apenas 21 años. Durante su estadía en Buenos Aires vio pasar por la calle a Jorge Luis Borges. Decidió seguirlo hasta el edificio donde vivía y tocar el timbre de su departamento. Para su sorpresa, fue recibida por María Kodama, quien le permitió concretar una entrevista con el escritor días más tarde. “Estuve más de dos horas en ese departamento, mientras llovía y yo miraba la calle Maipú desde el balcón”, recuerda. “Borges tenía el arte de la conversación. Sabía escuchar”.

La experiencia quedó grabada en su memoria. En un momento de la conversación, Marta le comentó que necesitaría tomarle una fotografía para acompañar la nota. Borges estaba vestido con camisa, pero insistió en ir a buscar un saco antes de la foto. Marta le preguntó entonces para qué quería ponérselo si no podía ver ni el saco ni la foto. Borges respondió con una frase que aún recuerda con precisión: “Nunca vi a mi padre ni a mi abuelo en mangas de camisa”. En ese mismo intercambio, Marta se animó a preguntarle “¿Cómo sabe usted si está ciego?, le dije. ‘Yo vivo en una neblina que me permite ver los flashes’, me contestó”.

Con los años, Marta continuó vinculada a la literatura desde distintos lugares: la docencia, el teatro, la escritura y la formación de nuevos lectores. Hoy, cuando observa el presente, reconoce cambios profundos en la relación de los jóvenes con el lenguaje. “Hay una terrible falencia del lenguaje y de las reglas de la lengua”, advierte. Por eso su mensaje sigue siendo claro y directo, el mismo que transmitió durante toda su vida docente: leer. “No voy a decir nada original, pero lean. El lenguaje hay que usarlo con responsabilidad”.

A lo largo de los años, cada una fue encontrando una manera de dedicar su tiempo y su trabajo a aquello que sentía importante. Desde la protección de los animales, la enseñanza de la literatura o el acompañamiento a pacientes que atraviesan una enfermedad, sus vidas hablan de una forma de estar en el mundo y de construir comunidad desde lugares distintos. En el Día Internacional de la Mujer, sus historias recuerdan que los grandes cambios muchas veces nacen de gestos silenciosos, sostenidos durante toda una vida.