No tan anónimos

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31/05/2026

“Majo” Carro: solidaria, creyente, de promocionar la ciudad en la Plaza Los Fundadores, a ser hoy la voz de la movida tropical y concejal

Se trata de María José Carro, más conocida como “Majo”, hincha acérrima de Unión del Suburbio. Mujer solidaria, que despliega su don de conductora y animadora todas las siestas en “Trópico 660” un programa con toda la Movida Tropical, por radio LT 41. Una historia para leer, de un personaje “No tan anónimo”.

Hace 2 años le preguntaron si quería ser concejal y pensó que era una excelente oportunidad para “ayudar a la gente” y hoy se mueve entre expedientes y proyectos, sin dejar de recorrer los barrios de Gualeguaychú.

Así comienza todo

Su historia nace donde también nació la ciudad: en la Plaza Los Fundadores, donde, desde pequeña, no solo se auto-constituía en anfitriona y promotora turística, sino que también comenzaba a desplegar ese don de presentadora, conductora y animadora.

“Cuando veía a algún visitante en la plaza me acercaba a contarles la historia de Gualeguaychú que me la sabía de memoria”, comienza recordando, “habré tenido 5, 6 años, porque la plaza era la continuidad del patio de mi casa, donde luego hicieron el paredón”.

Parece que hacía bien su trabajo porque recuerda con cariño que “una pareja mayor, a la que le conté la historia y se fueron a seguir disfrutando de la ciudad, al otro día volvieron con una remera de Gualeguaychú de regalo”.

Feliz y en familia

Allí pasó sus primeros años, llenos de felicidad y muy cerca de “mis abuelos maternos, José Cardoso que era el zapatero del barrio y la abuela Chocho que era la que lavaba las camisetas en el Club Unión y era la que medía y curaba el empacho en el barrio”.

Disfrutaba y disfruta de sus padres, Ignacio Ismael Carro y Emma Cardozo, como de sus hermanas “con la que más tiempo pasé mi infancia fue con Janet, mi hermana mayor que nos llevamos dos años y cuando yo cumplí 10, mi mamá quedó embarazada de Maida, la más chica, somos tres hermanas”.  

Su escuela no fue la que tenía al lado (Escuela 88) si no la número 105 “Islas Malvinas” porque “allí también fueron todos mis tíos, mi mamá, mis hermanas, inclusive mis sobrinas y después también mis hijos. La secundaria la hice en la ´Soldado Carlos Mosto´, en el polideportivo, con profesores solidarios y una institución siempre presente”, remarcando orgullosa “nunca me llevé una materia”.

Duro momento

Cursando el quinto año queda embarazada de Joaquín, pero el destino le juega una mala pasada y el bebé fallece “a punto de nacer. Creo que ese momento fue un punto de partida de mi vida, porque detrás de esa marca vienen un montón de cosas. Fue muy difícil para mi, porque tenía solo 17 y eso me marcó porque cuando te pasa algo así, como mama de un angelito, pensás cuál es el motivo, qué hice mal para que me pase esto. Y muchas veces le pregunté a Dios (con quien me enojé mucho) por qué yo, y después entendí con el paso de los años por qué no yo”.

Feliz actualidad

Hoy disfruta de sus hijos, Valentina de 20 años y Jeremías que tiene 13, “ellos son los pilares de mi vida. Estoy en pareja con Jonathan desde hace 4 años, que es una persona maravillosa, un gran compañero y un gran papá del corazón de mis hijos, así que la vida me devuelve todos los días un montón de cosas y es muy lindo poder disfrutar de los que están y ser agradecida a Dios sobre todas las cosas, por tener un gran padre y una gran madre, sin ellos no hubiera podido hacer toda esta carrera que he hecho durante tantos años”.

Una carrera que “seguro lleva más de 20 años, son muchos más pero me detengo en los 20 siempre, recuerdo que comencé con 15 años”, agrega.

Juego radial, pasión y primeros pasos

La pregunta es en que momento fue su primer contacto con la radio. “Cuando era chica jugaba con mi hermana y con mi prima Juliana a que hacíamos radio, ya estaba mamando eso. Recuerdo que leíamos los escritos de los posters que pegábamos en la pared de la habitación, también retrocedíamos el cassette con la lapicera y ya en el secundario, con 13, 14 años, recuerdo que va a colegio Juan Schroll a hacer un programa de radio, vi y escuché todo eso y dije: esto es lo que quiero para mi vida”.

Y la vida comenzó a darle una oportunidad con el recordado “Pitito” (Hugo Alonso), un precursor de la movida tropical en la ciudad, “me acerqué donde él estaba en una FM ubicada en calle Andrade, que era de Marcos Tasistro, al lado de la Enova. Pitito me invitó y arranqué con él, que recuerdo me dijo: vos vas a llegar lejos porque te gusta esto. Y luego empecé a tener mis propios programas y por varias FM, estuve en la de Toto Pugliese, también cuando Remis Oeste hizo su radio, fui una de las pioneras de esa radio, además en FM Avenida”.

Como sucede con los amante de la radio, la meta siempre fue Radio LT 41, donde María también quería estar. Un momento que ella recuerda: “mirá como son las cosas, un día a mi padrino pierde su documentación, lógicamente uno iba a la LT. Mi madrina me avisa que encontraron los documentos, está en la radio, así que me propuse para ir a buscarlos a calle Pellegrini 106. No te imaginás, cuando subo las escaleras, ingreso y veo ese estudio, un sueño. Recuerdo me atiende Wilson (Laclau) a quien le dije lo que venía a retirar. Me saca conversación y me pregunta a qué me dedico. Hago radio en una FM, de la movida tropical, le contesté. Y me dice: que lindo, ¿por qué no venís a hacer un programa acá con nosotros? y quedó ahí.

Después de un tiempo, no me acuerdo cómo fue la conexión, me escucha Mercedes (Pérez) con Wilson que tenían un programa en la mañana de los sábados, como siempre, donde éramos varios los que estábamos. Pero Mercedes dijo: ella va a ser mi sucesora y así fue que tuve continuidad en ese programa de los sábados y después la reemplacé porque elle me dejó la carpeta publicitaria. Así fue como empecé con Manuel Lazo a la mañana, arrancaba desde las 6 de la mañana hasta las 12, el mismo horario que hacía Mercedes y en línea 660 con Eduardo (Gurovici). Además de las publicidades después fui sumando más hasta que empezamos a cantar con Eduardo, fue una gran oportunidad dándome el lugar tan importante en el lugar de Mercedes”.

La movida no podía faltar

Pero “Majo” fue por más, la movida tropical le golpeaba fuerte en su corazón y debía tener ese espacio. “Así arranqué con el programa a la tarde, Trópico 660, iba a la radio a las 6 de la mañana y me iba a las 4 de la tarde y ya no paré más, que interrumpí los primeros años de concejal, pero ahora volví hace poco”.

Era de esperar “porque la radio es mi cable a tierra. Sí hoy, por ejemplo no he llegado a mi casa, es porque se me hace largo en el trabajo, voy directamente a la radio, pero voy con gusto. Además, tengo una audiencia incondicional, que me sigue desde hace muchos años y lo comprobé ahora que volví a conducir. Volvieron auspiciantes y eso es muy bueno, pero al programa lo hace la gente que hace sus pedidos y son dos horas donde realmente te olvidás de los problemas, dos horas donde me escucha el albañil, el remisero, la señora que prepara el mate, la que limpia la cocina…”.

El sueño del escenario

Su elección y amor por la movida tropical nace cuando una de las primeras bandas de cumbia en Gualeguaychú, llamada “Veneno de Amor” (hacían la santafesina), “me invitan a cantar el tema ´Como la flor de Selena´, entonces siempre fui por ese lado, me apasiona y la realidad es que yo quería hacer algo en el escenario y bueno, después surgen las conducciones”.

Así recuerda sus incursiones en “Explosión bailable”, como los bailes de David Cosarín, “ahí traíamos bandas de esa época y no paré, creo que me falta animar un velorio, porque hago también actos protocolares en las escuelas, muchos eventos privados, de colegios, incluso surgen ventas en vivo en las redes sociales y la verdad que me animo a todo porque me gusta”.

“Majo” y su versatilidad

Y como si esto fuera poco para Carro, también comenzó a incursionar en las fiestas criollas. “Ingresar fue un desafío porque generalmente se considera un ambiente de hombres aunque hay muchas mujeres, pero la verdad que entré bien y siempre me respetaron y tuve mi lugar. No hay muchas locutoras, porque en realidad mi trabajo en una jineteada, para la gente que por ahí no lo entiende, no es solamente hacer la locución, sino que es armar una maroma, ir a anotar la planilla en la maroma, los caballos, el jinete. Muchas veces me ha pasado que hay animadores de jineteadas que me han dado la oportunidad de nombrar tal palenque, el jinete, la tropilla y se relata todo en ese trabajo, todo eso me apasiona, por eso en cada jineteada soy la primera que subo al escenario y la última que me bajo, para darle la bienvenida a la gente, el izamiento de banderas, el desfile, las agrupaciones, y después todo lo que continúa con la fiesta, más los grupos musicales, ya que por lo general una jineteada arranca 9, 10 de la mañana y termina a las 9, 10 de la noche”.

Aprendizaje siempre

Su labor de conducción suma otros momentos importantes, como desde hace muchos años la fiesta del 20 de junio en Pueblo Belgrano o el pasado 25 de mayo en el corsódromo local donde acompañó el desfile de las agrupaciones tradicionalistas.

“Son momentos únicos –aclara- con una adrenalina única y me preparo porque soy exigente conmigo y me gusta aprender porque cuando no sé algo lo pregunto, por suerte cuento con muchos colegas amigos que siempre están para poder preguntar”. Así recuerda “cuando hacíamos radio con el Cholo Schlottahuer a la mañana y tenía que decir la publicidad de una marca no sabía cómo se pronunciaba Hereford, Bradford y Aberdeen Angus y Cholo me enseñaba, como Eduardo Gurovici que me recomienda: siempre preguntá y eso me guía hasta el día de hoy”.

La tv y su perfil solidario y luchador

Su paso por la televisión hizo que Gualeguaychú descubriera la imagen de esa voz del trópico por LT 41, primero con Hugo Alonso, “Pitito” y también en tiempos de pandemia haciendo el programa “Qué me importa tu pasado”, junto a Milton Pino. En ese momento, a su tiempo lo ocupaba trabajando en la radio, en la tele y también como remisera de noche. “Es que fui mamá y papá al mismo tiempo entonces tenía que llevar el sustento a mi casa y pagar el alquiler, por eso tenía que tener dos o tres trabajos. Pero siempre fui una privilegiada porque trabajé de lo que me apasiona, porque la radio siempre estaba”, acota.

María José lleva la solidaridad a flor de piel, “actualmente estoy haciendo un trabajo social desde hace tres años en el Club Unión de Suburbio, que lo llevo en el corazón y aparte de mi mamá que es la presidenta. La acompaño y acompaño mucho al club, a esa barriada hermosa, estar todas las tardes para dar la leche, gestionar no solamente con el infanto juvenil sino también con el equipo mayor, porque hay gente que tiene necesidades, acompañarlos, hablar con ellos, por eso muchas veces llego tarde a casa, porque tengo mucho para hacer cada día”.

Destacó también cuando promocionó y condujo un evento para recaudar fondos para una paciente oncológica.

Y llega una faceta desconocida

La vida de hoy la ubica a María José como concejal del oficialismo.

“Todo comienza cuando Palito (Mauricio Davico) arranca la campaña y me dice: Majo te quiero en mi equipo. Quedate tranquilo que si, le dije, y como soy de palabra me sumé. En ese interín me llega otra propuesta para ser candidata a vice-intendenta, pero la rechacé porque ya me había comprometido con Mauricio. Ojo nunca había hecho política partidaria, nunca me había sumado a trabajar con nadie”.

Resulta que “empezamos la campaña, a caminar la ciudad, una experiencia hermosa por el contacto con la gente. Muchos me conocían por la voz, de escucharme en la radio. Fue muy lindo”.

Y sigue “luego de un tiempo me vuelve a llamar Palito y me dice mirá que te voy a poner de concejal y le pegunté ¿vos estás seguro? Te agradezco, le contesté, es un compromiso muy grande y a partir de ese momento me cambió la vida porque tuve que sentarme con mi familia, con Jonathan, Valentina y Jeremías, contarles de la propuesta, que mi rutina no iba a ser la misma, por semejante responsabilidad. Lo entendieron y recibí todo su apoyo”.

Un nuevo tiempo

Y en verdad que su vida cambió, sus horarios, su trabajo en la radio, que tuvo que darle una pausa temporaria. “Estar en este lugar es una experiencia increíble, donde el primer año fue de aprendizaje, conocer la labor legislativa, crear un proyecto de ordenanza y todo lo que conlleva, pero lo fui aprendiendo porque tengo compañeros excelentes, donde me llevo bien con todos y aprendo todos los días. Además, tengo una presidenta del Concejo Deliberante, Julieta Carraza, que es un libro abierto y que siempre está para ayudarme y avanzar en el trabajo legislativo”, aclarando que “si bien ese no es mi fuerte he aprendido mucho, porque lo mío está en el territorio, ahí es donde estoy presente y ahí es donde hago política, donde gestiono mejor porque es mi esencia y que lo venía haciendo desde hace mucho tiempo”.

Ante al repaso de su vida, de recordar esa niña “promocionando” la ciudad a esta concejal actual, “Majo” piensa que “ha sido un camino increíble. Por eso digo, hoy poder estar en este lugar, representando al pueblo y que tengo su voz es tremendo, sobre todo, como en mi caso, que llego de otro ambiente desconocido total, como es de la movida tropical o de una jineteada, por eso hay que ser y parecer, pero que el intendente haya puesto esa confianza en mí la verdad es increíble”.

Una posibilidad que solo puede brindar nuestra democracia, para quien fue mamá de joven, trabajar desde entonces y pelearla cada día. En la radio, en el escenario o manejando un remís y hoy siendo representante de la gente en el HCD local.

La popularidad

Carro posee un humor especial, siempre sonriendo, siempre atenta, una característica que destaca cuando terminan las sesiones en el concejo e invita “hoy escuchen Trópico 660”. Reconocida por su voz y por su trayectoria, como lo hizo Gervasio Larrivey cuando llegó a la ciudad para compartir su Martín Fierro. “Te acordás de mi?, le pregunté a Gervasio y me dijo: cómo no me voy a acordar de vos Majo. Su mamá, René, tenía un almacén en el barrio de Villa María, donde íbamos siempre”.

Y de inmediato recuerda “en casa éramos ocho, mi mamá, mi papá, los dos abuelos, mi hermana yo y mis dos tíos. La cena era tomar leche, más leche a la mañana con el desayuno, sumaban como 8 litros por día, los buscábamos en lo Larrivey. Por eso digo, ese lugar es mi lugar, sin duda que es mi lugar en el mundo, en la plaza de los antepasados donde fue mi infancia. Poder revivir eso y estar ahí, y que hoy mis hijos puedan estar compartiendo un mate de té en la plaza y poder contarles esas anécdotas y millones de vivencias. Hoy mis padres viven ahí, mi DNI tiene esa dirección y digo que somos unos afortunados de poder seguir en el lugar donde crecimos y vivimos tantas cosas lindas”.

Cuenta también que “mucha gente que me saluda porque me conocen cuando escuchan mi voz y enseguida me sacan que soy la de la radio. A veces me he cruzado con personas que me dicen que me siguen desde que estaba en tal radio, te juro que tienen más memoria que yo”.

Inquieta

Hay que decir también que a María José le cuesta mucho dejar de hablar. No para. Y es apasionada. Sufre, ríe, gesticula según lo que vaya contando y con una sonrisa permanente. 

Obviamente que tiene muchas anécdotas para contar, momentos únicos como compartir el escenario con Lucas Sugo, cantante de la República Oriental del Uruguay, donde también “Majo” pasó al ámbito internacional cuando pudo desplegar sus cualidades de animadora en jineteadas en el vecino país. También presentar a artistas de la talla de Uriel Lozano, Damas Gratis, El Gordo Luis, Agrupación Marilyn, Walter Encina, Onda Sabanera, Jorge Luis, Almendrado, entre otros.

Se anticipa a lo que viene porque la podemos llegar a ver en el escenario del predio Astra para presentar a Los Palmeras junto al conductor Mario Pelufo, el próximo 6 de junio, en lo que será un mega-evento solidario.

Cuando le preguntamos si hubo o hay algún parámetro, alguna figura o estilo que ella ha seguido, dice que no. “Esto es lo que soy, lo que hago me nace, porque en la radio la mayoría de las veces llego sin saber que voy a decir, porque es la gente quien lo va haciendo con sus mensajes y sus pedidos musicales. Y ya se, según el día, si llueve o hay sol, cuales son los pedidos de los oyentes. Y los viernes con los sorteos que organizo explota el programa con los llamados y los mensajes”.

Desinteresada y feliz 

También cuenta que “antes las cosas, los pedidos, las entradas o regalos para sortear con la gente, los tenía que ir a buscar, en cambio hoy todo me llega, como las publicidades y los auspiciantes, que los acepto a todos, desde un almacén de barrio, una panadería, incluso acepto los famosos canjes, a mi me sirve y me suma todo. No pretendo hacerme millonaria porque nadie acá en radio se hace millonario, soy feliz así y los oyentes me manifiestan su alegría, para que más”.

Agrega “muchas personas me dicen: pero Majo vos ya pagaste derecho de piso, empezá a cobrar, pero no me nace, si lo que tengo me sirve, soy feliz por los que me escuchan. A veces me llaman del lavadero de autos que les mande saludos. Lo hago y al otro día me dicen cuando tengas que lavar el auto pasá por acá y llevo mi majoneta feliz de la vida”.

Se ríe al recordar “cuando cantábamos con Eduardo en la radio, pero nunca nos contrataron porque éramos muy caros” y agradece “él me abrió las puertas del LT 41, Eduardo es mi segundo padre y yo agradezco porque ahora cuando surgió esto de volver hace un mes no tuvo ningún reparo, al contrario”.

La de los barrios

Su rol de edil lo ocupa mayoritariamente a la mañana en la sede municipal, excepto “como hoy que hice trabajo de territorio, anduve mucho en la calle y eso está bueno y creo que es la mejor manera de gobernar y de poder estar cerca del vecino y para mi no es difícil vengo de abajo y la verdad que sé de lo que estoy hablando”. 

Sin lugar a dudas porque María José Carro es de barrio, como ella misma dice. “Viviendo con mis padres nunca me faltó un plato de comida, pero cuando fui mamá soltera la luché, muchas veces dejé de comer por darle a mi hija entonces yo sé bien cuando me hablan de necesidades y entonces hoy poder estar ahí presente con el vecino para mí es muy importante, es más importante que estar atrás de un escritorio, que sé que es mi trabajo legislativo y lo cumplo, pero las necesidades están en la calle y ahí voy”.

 

Confiesa que “esta nota me cuesta mucho, nunca estoy de este lado del micrófono o del grabador, pero siento que este reportaje es un mimo a mi corazón. Se que mucha gente me conoce, pero no todos saben de dónde vengo, de mi barrio, de mi pasado”.

Su fe

“Soy de la movida tropical, de la música, pero también soy una persona de fe, tengo mucha fe en Dios, con quien estuve muy enojada como ya conté, pero hoy Dios me demuestra todos los días que es bueno y que puedo trabajar con gente que me necesita y cuando me pasó lo que me pasó con mi hijo le pedí a Dios ser su instrumento y poder tener en mi boca palabras que la gente necesita. Así, hoy me encuentro con personas con adicciones que están queriendo salir y puedo llevarle la palabra de Dios y puedo aportar mi granito de arena, entonces realmente para mí eso es maravilloso. El poder dar sin querer recibir nada a cambio es el premio más grande No me voy a llevar nada pero me voy a llevar la satisfacción de haber dado todo y vivo orando, rezando por quien lo necesita inclusive por quien me quiera hacer mal. Mi mensaje para la gente es que hay que ser buena persona, tener valores”.

“Desde mi lugar”

Ante semejante confesión la pregunta es como se lleva en el ámbito político, a lo que responde “A mí se me hace más difícil aún porque no lo conozco. Pero acá estoy y hoy yo elijo ser esto. Cuando tengo que pelear, defender por un proyecto lo hago desde mi lugar, sin tener nada que decir nada de nadie, ni del opositor o de quien estuvo antes que yo. Y destaco y rescato mucho en la gestión donde estoy, a la que pertenezco porque tengo puesta la camiseta y estoy orgullosa de todo lo que se está haciendo”.

Luis Evaristo Alem

“Majo” Carro: solidaria, creyente, de promocionar la ciudad en la Plaza Los Fundadores, a ser hoy la voz de la movida tropical y concejal