22/10/2026

Apicultores evacúan miles de abejas por la creciente del Paraná y prevén fuertes pérdidas

La creciente del río Paraná obligó a productores apícolas a trasladar cientos de colmenas desde las islas hacia tierra firme. Advierten que la producción de miel podría caer drásticamente y que hasta un 30% de las abejas podrían morir.

La fuerte crecida del río Paraná por el fenómeno climático del Niño también afecta a los productores apícolas de la zona de islas y terrenos inundables, que trabajan a contrarreloj para poder llevar a tierra firme a la mayor cantidad de colmenas posibles.

La actividad, que es tradicional a lo largo de todo el cauce del Paraná, involucra a miles de productores, muchos de los cuales están organizados en cooperativas, y se estima, aunque de manera no oficial, que hay cientos de miles de colmenas en producción a la vera del río.

Una de esas organizaciones es la Cooperativa Apícola Granjera San Javier Ltda, en la localidad homónima de Santa Fe. Allí, confluyen seis productores con más de 1.200 colmenas activas, que están siendo evacuadas desde las islas a tierra firme para ser alojadas en campos ganaderos.

El apicultor Raúl Ariel Pérez, integrante de la cooperativa, indicó que ya se trasladaron entre 600 y 700 colmenas a la costa y están esperando que el río crezca un poco más para ingresar a las zonas menos navegables y retirar el remanente.

“La idea es sacarlas todas y no especular”, dijo Pérez. La tarea no es fácil, ya que cada colmena puede tener en promedio unas 60.000 abejas, que en primavera y verano puede ascender a 120.000 por unidad.

Además, la actividad conlleva sus peligros, no solo por las pérdidas que puede causar el movimiento de los cajones, sino también por el riesgo que conlleva el traslado por el insecto en sí, lo que demanda utilizar los trajes adecuados y tomar todos los recaudos. Una vez llevadas a la costa, son cargadas en un carro tirado por una camioneta y deben esperar hasta la noche para ser trasladadas por la ruta hasta el campo receptor.

En esta crecida, el trabajo de evacuación fue “más fácil” para la cooperativa, ya que hace tres meses compraron un barco especializado para su transporte que les permite sacar hasta 250 colmenas por viaje. Pero esta herramienta no quita que los productores no vayan a afrontar fuertes pérdidas.

“Para el productor isleño acá de nuestra zona, el año ya está perdido”, sostuvo Pérez, explicando que “la mayor floración en esta zona se produce entre noviembre y marzo y abril, y esos son, justamente, los meses que va a durar la creciente”.

Fuente: Clarín Rural

Según detalló, “la mayor parte de las abejas van a sobrevivir en el campo al que las llevemos, pero no van a producir miel, porque la ganadería come y pisotea toda la floración que hay y la única que nos queda es la de los árboles, pero es muy poca. Entonces ahí se complica mucho todo".

 
Pérez calculó que de los 150 tambores de 300 kilos de miel cada uno que suelen producir por año, ahora “apenas serían 10 y con suerte”.

 

Asimismo, pronosticó que podrían llegar a morir entre el 20% y el 30% de las abejas que tienen en producción.

 

“Este año va a ser complicado y todo depende de cómo lleguemos financieramente. En estos momentos, estamos llegando con la reserva por la inversión que hicimos en el barco, por lo que vamos a estar al límite. Pero lo importante es salvar las colmenas y sobrevivir otro año”, dijo Raúl Ariel.

 

No obstante, el apicultor destacó que las crecidas también son un mal necesario: “las inundaciones renuevan toda la vegetación de las islas. Entonces, la miel que no sacas hoy, la sacas el año que viene. El tema es llegar al año que viene”.

Temas de esta nota