Repatriaron al país cardenales amarillos, tortugas y loros incautados por tráfico ilegal en Uruguay
El Ministerio de Ambiente, a través de su Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, coordinó la repatriación a la República Argentina de 48 ejemplares de fauna silvestre incautados en Uruguay.
El tráfico de estas especies es uno de los delitos transnacionales más lucrativos y, con frecuencia, es operado por redes de crimen organizado que aprovechan las mismas rutas que otras formas de contrabando.
Además de afectar a las poblaciones silvestres, implica sufrimiento animal y riesgos sanitarios para otros animales y para las personas.

El 22 de octubre se efectivizó el traslado de los 48 ejemplares, entre ellos: 19 tortugas terrestres (Chelonoidis chilensis); 20 loros habladores (Amazona aestiva); 8 cardenales amarillos (Gubernatrix cristata), especie en peligro de extinción; 1 soldadito común (Lophospingus pusillus).
Todos los animales ingresaron al país de forma ilegal desde Argentina, sin la documentación correspondiente, y fueron incautados en distintos procedimientos liderados según el caso por la Dirección Nacional de Aduanas; Ministerio del Interior; y/o Ministerio de Ambiente.
En el caso de los cardenales amarillos, la mayoría fueron incautados en domicilios particulares por tenencia ilegal. Se trata de una especie con un gran interés para la tenencia como ave de jaula, lo que, por la presión de captura, la ha llevado a una situación de conservación crítica a nivel nacional y global.

Además, existen algunas diferencias fenotípicas entre las poblaciones de Uruguay y Argentina, lo que motiva un importante tráfico internacional de ejemplares en ambas direcciones.
Consultada al respecto, la directora nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos Verónica Piñeiro, señaló que la acción está enmarcada en la política ambiental de "conservar la biodiversidad y combatir el tráfico ilegal de fauna silvestre, una de las principales amenazas que afecta a muchas especies de flora y fauna de nuestro país y la región".
Agregó que los "ejemplares repatriados van a ser incorporados a proyectos orientados a la conservación para procurar su reproducción y también la reintroducción de especies a sus hábitats naturales".

Ambos países cuentan con proyectos de conservación que incluyen la reintroducción de ejemplares, por lo que cada incautación es seguida de un estudio genético con microsatélites realizados por el Instituto de Investigaciones Biológicas Clemente Estable (IIBCE - MEC), para determinar su procedencia. Estos estudios detectaron varios ejemplares con haplotipos de origen argentino, por lo que se procedió a su repatriación.
En lo que respecta a las otras dos especies (Chelonoidis chilensis y Amazona aestiva), Uruguay no cuenta con ellas de forma natural, por lo que su ingreso a ese territorio fue y es de forma ilegal.
Cuatro ejemplares de tortugas Chelonoidis chilensis, corresponden a entregas voluntarias realizadas por particulares al Reptilario Alternatus, habilitado por la Dinabise.
En Argentina, los animales se integrarán a programas de conservación con fines de reintroducción en la naturaleza, como ser la Fundación Temaikèn (provincia de Buenos Aires) o el Centro de Rescate La Esmeralda (provincia de Santa Fe).
Coordinación interinstitucional
El 26 de diciembre de 2025, el Ministerio de Ambiente, a través de la Dinabise, como Autoridad Administrativa CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) de Uruguay, solicitó formalmente a su par de Argentina la aceptación de la repatriación.
Piñeiro remarcó el rol mancomunado de las organizaciones de la sociedad civil así como con reservas y bioparques municipales para luego, determinar el destino de las especies incautadas. Además, destacó el rol del Ministerio de GanaderÍa, Agricultura y Pesca y Aduanas, algo que consideró como clave, ya que demuestra el rol interinstitucional del Estado para el cuidado de las especies y la biodiversidad.
A partir de esa solicitud se desarrolló un trabajo conjunto entre instituciones de ambos países. En Uruguay participaron el Ministerio de Ambiente, que inició y coordinó el proceso; el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, a través del área de comercio internacional y de la División de Laboratorios Veterinarios, responsables de los estudios sanitarios y de los certificados sanitarios de exportación; y la Dirección Nacional de Aduanas, que facilitó los trámites de exportación.
En Argentina participaron la Subsecretaria de Ambiente de la Nación, Autoridad Administrativa CITES, Direcciones de Biodiversidad nacionales y provinciales (Centro de Rescate la Esmeralda en Santa Fe) y Fundación Temaikèn, Senasa y ARCA (Agencia de Recaudación y Control Aduanero).