Opinion | Bernardo dei Maquiavelli
Fallo contra Cristina: ¿Quién le pone el cascabel al gato?
Esa expresión en modo de pregunta con el objetivo de saber quién o quiénes pueden llevar adelante una difícil tarea que brinde beneficios a todos.
¿Y quién “se lo pone” para beneplácito de la gente, del país en su conjunto y más aún, para los más necesitados?
La condena de Cristina, sin dudar que forma parte de esos acontecimientos que pueden llegar a marcar un antes y un después. Guste o no Cristina. Y, en ese sentido, trataré de tipear en los renglones que siguen.
De hecho, que estos sucesos muchas veces sirven para mostrar la denominada “miseria humana”, tanto a favor como en contra, diciendo, publicando, manifestando, o como sea, el pensamiento de una persona. Algo que está excelente, pero que, en varios casos (no en todos) sobrepasando la línea de lo permitido o de lo razonablemente permitido. Hasta aquellas malas palabras que antes nos escandalizaban, hoy son una suave caricia.
La brecha, la diferencia de quienes aman a Cristina y de quienes la odian, se ha marcado de manera notoria y más allá de esto no podemos olvidar que se trata de una causa judicial de la que muchos hablan sin conocerla (a la causa), repiten como loros, tanto a favor como no. Y si se comprueba el delito... “todo bien pero marche preso” dijo el sargento.
Ya sé. En todos los casos judiciales no pasa lo mismo. Me hizo acordar a un preso que una vez me dijo “acá en la cárcel estamos los pobres o los que menos guita tenemos. Los que tienen plata nunca quedan presos”. Lo que no se demuestra en este caso (si se cumple la condena).
Ahora bien y para no hacerla tan larga, porque como saben siempre encuentro tela para cortar, hay preguntas y enseñanzas que deja, en principio, este fallo en contra de la expresidenta.
Por el lado de las dudas: ¿la vida de la gente se verá modificada con esta condena? ¿Le sirve a la gente? ¿Nos sirve a todos? Entonces a quien le sirve y, en todo caso, ¿para qué?
Y si respuestas hay varias, pero la realidad es que el pobre seguirá igual, la nafta aumentará como todos los meses, los productos de primera necesidad igual, el salario mínimo continuará bajo como siempre (como desde hace 30 años no es de ahora), los índices inflacionarios seguirán siendo una blasfemia… en definitiva vuelvo a la pregunta: de qué nos sirve a los argentinos?
Las enseñanzas pasan principalmente para la dirigencia política. Que no roben, puede ser la primera. Que los tradicionales partidos políticos van en caída libre, también, por lo que deberán revisar su accionar.
Como también es cierto que los fallos judiciales no miden con la misma vara. Como dice el carnicero de mi barrio: “según la cara del cliente” y si lo dice el carnicero porque no un juez de la Corte Suprema!
Y la proscripción de la doctora Fernández es sin dudarlo una cuestión que se metió en la causa, porque más allá de intentos anteriores (como Ficha limpia por ejemplo), ahora explotó mal! (como dicen los jóvenes hoy) luego que Cristina dijera. “si, voy a ser candidata”. Pero lo que no hay que dejar de mencionar es que iba a presentarse para cubrir una banca de diputada en la provincia de Buenos Aires.
No dudo que ella ya sabía lo que se venía y metió exprofeso de manera directa y profunda el tema de su proscripción. De no ser así, la lectura política no se podría realizar.
Como final hay que destacar… a ver como decirlo… la hipocresía, el oportunismo, falsedad… bueno lector o lectora usted póngale el adjetivo que le parezca, de algunos políticos que “aprovecharon” el momento para expresarse, muchos como verdaderos defensores de la democracia, la independencia de los poderes y también como que “en mi partido esto no pasa, somos todos honestos..”. Bueee.. el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra, ¿no?
Y entonces; ¿Quién le pondrá el cascabel al gato? No lo sabemos. Lo que si estamos seguros es que nuestro país tropieza de nuevo con la misma piedra una y mil veces. Los períodos que vivimos son cíclicos una y otra vez y seguimos transitando un laberinto que nos lleva a ningún lado.
Pero bueno… con mi tijera apuntaré a cortar más tela. Siempre hay.
Bernardo dei Maquiavelli
bdm@gmail.com