2026-02-02

Simón Bel: el básquet como familia, disciplina y pasión

El básquet formativo del Club Luciano de Urdinarrain se construye con jugadores que sienten la camiseta desde el primer día. Uno de ellos es Simón Bel, para quien el club representa mucho más que entrenamientos y partidos.

La primera vez que se puso la camiseta sintió que había encontrado su lugar. “Me sentí dentro de una familia, en un lugar en el que quiero estar, y siempre orgulloso de defender esta hermosa camiseta”.

Con el tiempo, entendió que el básquet ya era parte de su vida: “Siempre tenía ganas de jugar, en cualquier lugar y en cualquier momento”.

Para Simón, el club es sinónimo de disciplina y contención. “Si tuve un día malo, sé que voy al club y vuelvo con una sonrisa en la cara”. Y cuando las cosas no salen dentro de la cancha, lo empuja el amor por el básquet y el apoyo de sus compañeros, que están siempre para alentar.

Entre los recuerdos más valiosos guarda las risas en el vestuario y las bromas de equipo, momentos simples que fortalecen el grupo y quedan para siempre. El básquet también le dejó valores fundamentales: compañerismo, respeto mutuo y la importancia de motivarse juntos para seguir adelante sin bajar la cabeza.

La familia ocupa un lugar central en su camino deportivo. “Es mi fuerte y mi motivación”, destaca, reconociendo especialmente a sus padres, quienes lo acompañaron desde el inicio y lo impulsaron a animarse a este deporte.

Representar al club dentro de la ADBG significa mucho para él: competir, crecer y defender la camiseta frente a otros equipos de su edad. Mirando al futuro, su gran sueño es claro: ganar un campeonato con su categoría. Y al chico que empezó a picar la pelota por primera vez, le deja un mensaje simple y sincero: no bajar la cabeza, seguir entrenando y confiar, porque todo esfuerzo tiene su recompensa.

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