Un condenado por explotación sexual se fugó tras escuchar el veredicto por Zoom
El tribunal le había dado cuatro días de ventaja sin saberlo.
Rubén Alberto Cabra, de 43 años, alias "Petro", fue condenado el 16 de junio por el Tribunal Oral Federal de Concepción del Uruguay a 10 años de prisión por secuestrar, golpear y explotar sexualmente a una adolescente de 17 años en un prostíbulo de esa ciudad.
El problema: en lugar de ordenar su detención inmediata, el tribunal le permitió escuchar el veredicto por Zoom y le impuso reglas de conducta como si se tratara de una infracción menor.
Cabra apagó la pantalla, vació su casa y desapareció.
Cuatro días después, el 20 de junio, efectivos de Gendarmería llegaron a su domicilio declarado en Villa Ángela, Chaco, para hacerle firmar el acta de compromiso. Lo recibió su madre, quien aseguró no saber dónde estaba su hijo "desde hace un mes".
En el segundo domicilio, el de su pareja sobre avenida Kennedy, el relato fue idéntico: no sabe nada, no lo ve hace un mes.
La cuñada del condenado, en tanto, ocupaba desde hacía apenas cuatro días la casa de calle Berna y declaró que "Petro" Cabra se había mudado llevándose absolutamente todas sus pertenencias.
Este miércoles, el juez de Cámara Sebastián Gallino firmó la Resolución N° 29/2026 declarando la rebeldía formal de Cabra y ordenando su captura nacional e internacional. Las fuerzas federales llegaron tarde.
El caso
La historia comenzó en 2006, cuando la víctima —entonces una adolescente— fue captada en Villa Ángela bajo falsas promesas laborales.
Al llegar a Concepción del Uruguay fue encerrada en el cabaret Snack Bar, propiedad del tío de Cabra, donde fue obligada a prostituirse bajo amenazas y golpizas sistemáticas.
En una oportunidad logró escapar a Chaco: Cabra viajó personalmente con dos hombres para secuestrarla nuevamente, la encerró en su domicilio y continuó trasladándola al prostíbulo cada noche.
Recién en 2019 la mujer pudo denunciar a través de la Línea 145. La causa fue derivada a PROTEX y luego a la Fiscalía Federal de Concepción del Uruguay, a cargo del fiscal Minatta, que identificó a la víctima en 2021.
El dueño del prostíbulo —tío de Cabra— murió durante el proceso, por lo que el sobrino quedó como único acusado.
Tras el juicio iniciado en abril, la jueza Mariela Emilce Rojas dictó condena: 10 años de prisión, una reparación económica de 65.292.000 pesos, el decomiso del local y el embargo de una motocicleta Honda.
Hoy, con el condenado prófugo, la indemnización y pena quedan suspendidas "hasta tanto sea habido". La víctima vive en la misma ciudad donde Cabra tenía sus domicilios declarados.
Fuente: R2820/Canal 9 Litoral