2026-06-26

“Estamos a la deriva en este barco y con 900 familias en la calle” dicen gremialistas de Granja Tres Arroyos

El secretario General del Sindicato de la Alimentación, Miguel Klenner, describió la crítica situación de la planta avícola en Concepción del Uruguay, que permanece cerrada por tiempo indeterminado y con vigilancia policial.

Denunció que los trabajadores acumulan dos meses sin cobrar sus salarios, mientras la empresa se “ofendió” por las medidas de fuerza y se encamina a una definición clave el próximo 30 de junio para evitar la quiebra.

Miguel Klenner, titular del gremio de la Alimentación, trazó un panorama desolador sobre el presente de la planta avícola “La China” de Granja Tres Arroyos.

El dirigente confirmó que 900 trabajadores y sus familias atraviesan una situación angustiante tras dos meses de impago salarial, lo que ha derivado en la pérdida de alquileres, tarjetas de crédito cortadas y una desesperación creciente en la comunidad.

Según detalló, la empresa enfrenta una deuda que asciende a los 350 millones de dólares, y el 30 de junio vence el plazo para presentar una propuesta a los acreedores que evite el cierre definitivo o la quiebra.

 

La ofensa empresarial y el bloqueo policial

Klenner relató que, ante el atraso salarial constante y el pago en cuotas, los trabajadores decidieron endurecer su postura, lo que generó una respuesta insólita por parte de la patronal: la empresa alegó sentirse “ofendida en su honor” por la mediatización del conflicto y decidió cerrar la planta por tiempo indeterminado.

“Se ofendieron como el marido que está en falta y llega enojado a casa para que no lo reten”, comparó el dirigente, señalando que actualmente los empleados tienen prohibido el ingreso y la planta se encuentra custodiada por efectivos policiales.

El conflicto no solo afecta a los empleados directos, sino que ha generado un efecto dominó en la economía de Concepción del Uruguay, una ciudad de menos de 100.000 habitantes donde 900 familias sin ingresos representan un golpe masivo al consumo.

Klenner advirtió que la falta de circulante ha incrementado la competencia informal en sectores como la mensajería y la venta de alimentos caseros.

“Tenemos más Uber, más cadetes con moto y gente vendiendo comida los fines de semana porque necesitan el sustento diario”, explicó.

Respecto a una posible reapertura, la incertidumbre es total. Aunque la provincia ha intervenido con un bono paliativo para ayudar a pagar servicios básicos como la luz, no puede hacerse cargo de la operatividad de una empresa privada.

Los planes de la empresa, de lograrse la venta de otros activos en Zárate o la firma Becar, contemplan una reactivación muy lenta: se habla de retomar la producción con apenas 80.000 pollos —muy lejos de la capacidad total de 220.000—, lo que plantea la duda de cómo se sostendrá a la dotación de 900 empleados con un solo turno de trabajo.

“No son claros, ellos mismos dicen que no saben qué van a hacer”, concluyó el gremialista.

Fuente: Debate Abierto

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