COLUMNA DE OPINIÓN

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18/09/2025

Areneras de arena de sílice

Los pasivos ambientales de los que las autoridades provinciales responsables no hablan. 1º parte.

Los pasivos ambientales se definen cómo: deudas u obligaciones que las empresas adquieren al causar daños al medio ambiente y a la sociedad a través de sus actividades económicas.

El término “pasivo ambiental” tiene orígenes empresariales: en el balance de ejercicio de una empresa, el pasivo es el conjunto de deudas y gravámenes que disminuyen su activo. Sin embargo, mientras las deudas financieras están minuciosamente inscritas en el balance, muchas deudas ambientales y sociales no se registran en la contabilidad de las empresas.

Si estas entidades fuesen obligadas a considerar como costos al conjunto de daños que transfieren a la colectividad, probablemente los daños ambientales producidos se reducirían, porque las empresas son hábiles para minimizar los costos si tienen que pagarlos ella mismas.

En el presente artículo me referiré a sólo dos pasivos ambientales que dejan inexorablemente la extracción de arena de sílice en el sur de nuestra provincia, tema del que ninguna autoridad quiere hablar.

Ellos son: 1.- La Huella de carbono, y 2.- La Huella Hídrica.

1.- Que es la huella de carbono:

El término huella de carbono es usado para representar la cantidad de gases de efecto invernadero que se vierten a la atmósfera como consecuencia de las diversas actividades de producción y/o consumo de bienes y servicios por parte del ser humano.

Se trata de una de las herramientas de mayor importancia dentro de los estudios de cuantificación de los diversos Gases de Efecto Invernadero (GEI) que se encuentran en la atmósfera. Estos gases constituyen una capa permanente en la atmósfera que impide que las radiaciones solares salgan fuera de esta, dando lugar así al drástico aumento de la temperatura de la Tierra que estamos viviendo en la actualidad.

Cada vez son más las empresas, organizaciones y unidades administrativas que usan la herramienta de la Huella de Carbono para cuantificar las emisiones de GEI que producen en sus actividades para poder informar así a consumidores o población en general, acerca de cómo contribuyen en mayor o menor medida al cambio climático y demostrando sus intentos de mitigación del mismo, buscando modelos de producción más sostenibles

La arena de sílice que se extrae en varias zonas de nuestra provincia y, de manera perjudicial para los ecosistemas que hoy todavía sobreviven con tendencia a desaparecer.

Es transportada en camiones que, en un comienzo esas “bateas” contaban con tres ejes de carga, luego pasaron a cuatro, hoy tienen cinco, últimamente se han sumado camiones con acoplado con descarga lateral que tienen seis ejes de carga, autorizado a cargar por Vialidad Nacional 10,50 toneladas, algo que nadie controla y los camiones exceden con creces ese peso, ergo tenemos camiones que cargan 31,5; 42; 52,5; y 63 toneladas más lo que pesa el camión denominado Tara. 

Lo estimado de circulación diaria de camiones cargados con arena de sílice en la zona de Ibicuy va de entre 300 a 500, como nadie controla es difícil tener el dato preciso.

Estos camiones consumen entre 30 y 40 litros de gasoil cada 100 km, este excesivo consumo de gasoil genera luego de su combustión gases de efecto invernadero, generando la denominada huella de carbono en un lugar que hace pocos años no existía. 

2.- La Huella Hídrica: con este nombre se ha llamado a las consecuencias negativas que deja el excesivo consumo de agua, no solo subterránea sino superficial.

La huella hídrica, es decir, la apropiación humana del agua dulce, es un indicador tanto del volumen de agua utilizado para producir algo, como de su origen: agua de lluvia (huella hídrica verde), agua superficial y subterránea (huella hídrica azul), y agua contaminada (huella hídrica gris).

El estudio de la huella hídrica nos permite visualizar el uso oculto del agua y nos indica el camino por el que transita a través de un producto, proceso, industria, consumidor, cuenca, estado o país, lo cual nos da la posibilidad de evaluar su sostenibilidad e identificar cómo y dónde el consumo en un lugar impacta los recursos hídricos en otro sitio. Por ello es tiempo de reconocer que los problemas del agua no pueden ser resueltos solamente mediante su gestión

La huella hídrica tiene consecuencias significativas, incluyendo la sobreexplotación de acuíferos, la contaminación del agua y la escasez de agua dulce, lo que afecta tanto al medio ambiente como a la sociedad.

 

Consecuencias Ambientales

Sobreexplotación de Recursos Hídricos: la demanda creciente de agua para la agricultura, la industria, minería y el consumo humano ha llevado a la sobreexplotación de acuíferos, lo que puede resultar en la disminución de los niveles de agua subterránea y la degradación de ecosistemas acuáticos. 

Contaminación del Agua: la producción industrial, minera y agrícola a menudo implica el uso de productos químicos que pueden contaminar fuentes de agua. La huella hídrica gris, que se refiere al agua necesaria para diluir contaminantes, es un indicador de este problema. 

Escasez de Agua Dulce: a medida que la población mundial crece y la demanda de agua aumenta, se prevé que más de la mitad de la población no podrá satisfacer sus necesidades hídricas para 2050. Esto se debe no solo a la disminución de los recursos, sino también a la contaminación de estos. 

España: Situación Actual de los Acuíferos Estadísticas Alarmantes: Según un estudio, el 44% de las masas de agua subterránea en España se encuentran en mal estado, ya sea por sobreexplotación, contaminación o ambas. De estas, el 27% está en mal estado cuantitativo, lo que significa que se extrae más agua de la que el ciclo natural puede reponer.

La arena de sílice extraída en nuestro sur provincial necesita ser lavada, ese lavado insume colosales volúmenes de agua potable todos los días una planta de lavado de arena de sílice consume alrededor de 1.000.000 de litros por hora, otra alrededor de 200.000 litros por hora, multipliquemos por una jornada de 8 horas, las dos consumen 9.600.000 litros por día de agua subterránea potable, Ibicuy con 8.500 habitantes consume por día 1.300.000 de litros, ergo, esas dos solas plantas de lavado de arena de sílice consumen el agua equivalente a una ciudad de 63.000 habitantes, de un depósito de agua subterránea extremadamente frágil.

Las plantas de lavado de arena de sílice como la Cooperativa de Agua de Ibicuy se abastecen del mismo lugar, denominado Delta Aluvial Formación Isla Talavera, lo de “Formación” nos indica que no es un acuífero propiamente dicho, es un depósito de agua subterránea que, en su mayoría es salobre, cualquier conocedor de la zona lo sabe, y estas plantas de lavado solo utilizan agua - dulce – potable.

Desde que se instalaron las mentadas plantas de lavado de arena de sílice – cuatro-, el hierro y el manganeso del agua subterránea extraía por la Cooperativa de Agua de Ibicuy para ser potabilizada se multiplicó por diez, de 0,12 mg por litro de agua paso a 1.20 mg por litro, casualidad o causalidad, me inclino por lo segundo.

En innumerables lugares del mundo este consumo de agua superficial y subterránea sin control han generado que el agua potable subterránea y superficial ha desaparecido, con solo googlear esa información se obtiene la misma.

Estos temas las autoridades responsables no lo informan porque no les conviene, en nuestra provincia incumplen el Decreto nº4977/09 GOB, y la Ley de Aguas nº9.172, además de incumplir, entre otras tres leyes de adhesión a Tratados Internacionales, que por ello pasan a ser parte de nuestra constitución.

Ley 24.295. Apruébese la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Ley 25.438. Apruébese el Protocolo de Kyoto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Ley 27520, de Presupuestos Mínimos de Adaptación y Mitigación al Cambio Climático Global.