Politiqueando| Por Bernardo dei Maquiavelli

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22/04/2026

“Ficha Limpia, culo sucio”

En política no está de más mencionar esa suerte de mala reputación que tenemos los argentinos en relación con la corrupción y temas adyacentes, que pasa por una cuestión meramente cultural. Es decir que no solamente roza al tema en cuestión y sus actores, léase política y políticos, sino a todos.

Ese tren

A los efectos de razonar, pensar y discutir juntos (esperando aportes de lectores), tenemos muy arraigado eso de que “el tren pasa una sola vez y hay que subirse”.

Grafiquemos bajo la consigna que es una cuestión que se desarrolla por etapas. Veamos.

Ante una “jugosa” propuesta nos dicen al principio: “ahí viene el tren”, alertando: “mirá que no pasa dos las veces” y subimos con toda la buena intención, comprando el boleto correspondiente para el “viaje”. Pero luego empezamos a buscar el más barato, después si lo podemos garronear, más tarde buscamos una ventaja, como por ejemplo que nos paguen para subir, y así vamos “creciendo” en esos requerimientos porque el sistema nos lo permite, los contactos nos lo permiten, privilegios nos lo permiten y no desaprovechamos absolutamente nada.

A lavar la ficha

Como si se tratara de una “Joda de Tinelli”, el gobierno nacional en estos días  reenvió al Congreso nacional un proyecto de Ley bajo el título “Ficha Limpia”, que tiene como objetivo “regular el acceso y la permanencia en el ejercicio de la función pública” y para ello hay que dar cuenta de antecedentes penales por diversos delitos, preferentemente contra la administración pública, si hay condena y demás cuestiones relacionadas a un proceso judicial.

Explicación breve que nos permite el ingreso a la cuestión.

Como la propuesta fue rechazada el año pasado en el Honorable Congreso de la Nación, es decir se pusieron de acuerdo una vez y solo para auto-protegerse y ahora, ohhh sorpresa el gobierno nacional retoma el tema en la legislatura nacional.

Lo hace en el momento más complicado de gestión, en el tiempo de menor popularidad, justo cuando el presidente viene bajando notoriamente su imagen y casualmente por actos de corrupción.

Como en este país lo primero que hacemos es desconfiar, esta acción puede significar una movida cuyo objetivo apunte a distraer y así intentar bajarle el tono a las denuncias en contra jefe de Gabinete Manuel Adorni, que se suman a los casos: ANDIS, Libra, Espert, a las coimas de Karina de Milei y al otorgamiento de  créditos del Banco Nación a funcionarios. Igual no se puede entender tanto desparpajo, tanta hipocresía, cuando precisamente Milei y compañía se jactaron de ser una gestión bañada en agua bendita, plagada de honestidad y de ir contra la casta política corrupta. Para colmo viene parejito con las causas desde hace un tiempo a esta fecha.

Culo no limpio

¿Quién puede ofrecer, presentar una verdadera “ficha limpia”, como titula el proyecto? o ¿quién tira la primera piedra alegando estar “libre de pecado”??

La respuesta en la realidad no se observa, pero sí en la teoría. Y he aquí un segundo punto que tiene que ver con creer que todo lo que hacemos está bien. Nos da crédito la propia justicia que estima que “toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario”.

Si nació como verdadera la idea de Milei de desterrar la “casta política”, el sistema lo succionó y pasó a formar parte de ella. Como dice más arriba, el problema y de manera profunda, es cultural. El caso Adorni parece eso. Y a la historia de “subir al tren” también.

Ni el loro se salva

El desenlace de la cuestión pasa por la profundidad de saber que somos como somos. Podríamos escribir “dejémonos de joder”, donde nos incluimos sin exclusiones, porque si votamos como votamos y luego nos quejamos, por algo debe ser. Esta “Ficha limpia”, en realidad bien puede cabernos a todos y preguntarnos si merecemos ser considerados buenos ciudadanos.

Es cierto que quienes ocupan cargos públicos, sobre todos los elegidos por el voto de la gente, tienen un compromiso y una responsabilidad mayor, pero pongamos las cartas en la mesa porque cada ciudadano debe “ser y parecer”. No basta con acusar al de enfrente si nosotros, en mayor o menor medida, lo hacemos también.

Son expresiones que dan pena, pero más pena sería mirar al costado y no ver la realidad. Esa realidad que poco le importa a muchos que “suben al tren” porque “no pasa seguido” y aprovechan y abusan de tal situación. Más aún viniendo de la política que es la que nos debe ofrecer soluciones, porque no hay que esperar nada de los sectores económicos (léase bancos por ejemplo), empresarios o sindicatos, que saben eso de llevar agua para su molino mejor que nadie.

Más allá de la frase que titula esta nota, cuyo autor es el periodista Gustavo “Gato” Silvestre (“Ficha limpia culo sucio”) el juego de palabras permite expresar que sería bueno que apuesten una ficha para la gente y los reales problemas diarios.

Esa es la ficha que debemos apostar a pleno. Y para todos, sin excepción. Porque si el tren cruza por nuestras narices nos vamos a seguir subiendo. Pero paguemos el boleto como corresponde y hagamos que el viaje sea fructífero para la mayoría. Y que viajemos todos en primera clase.

Bernardo dei Maquiavelli