El riesgo de acostumbrarse: la Ruta 16 se deteriora sin pausa
En ese sentido, expresa acciondelarroque.com.ar, “De a poco, casi sin darnos cuenta, empezamos a incorporar el pozo, la maniobra brusca y el peligro como variables normales de un viaje. Y no tienen nada de normal”.
De hecho, la Ruta 16 no es un camino vecinal ni un acceso secundario, se trata de un tramo clave ya que conecta la Autovía Nacional 14 y las rutas 11 y 12 que conectan con Rosario y más allá para acceder a la autopista Rosario-Córdoba.
“Por esta condición de puente federal, el incremento del tránsito pesado y vehicular en los últimos años ha sido sostenido y notorio. Pasan los camiones cargados, pasan los turistas, pasan las familias. Sin embargo, la infraestructura no acompaña ese ritmo; al contrario, retrocede”.
“El desgaste de la calzada avanza de manera lenta, pero progresiva, con una constancia que asusta. Los pozos superficiales dejaron de ser una molestia menor para transformarse en trampas cada vez más numerosas y profundas. A esto se le suma un síntoma todavía más preocupante y complejo de solucionar si se sigue postergando: los hundimientos en las alcantarillas y en las cabeceras de los puentes, deformaciones que exigen pericia para no perder el control del vehículo”.
No es extraño que el habitual usuario de la 16 la transite resignado, aceptando baches, esos que “se vuelven casi invisibles con lluvia o de noche”, mientras tanto no se visualizan las soluciones en el futuro inmediato. “La Ruta 16 necesita una intervención profunda y urgente, antes de que la costumbre nos cueste una tragedia que perfectamente se puede evitar”.
Fuente: Acción de Larroque