18/05/2026

“Las retenciones nos sacan de la cancha” afirma Diego Camuñas de la Bolsa de Cereales

El dirigente asumió al frente de la entidad con una postura firme contra las retenciones. Alertó que restan competitividad frente a Brasil y Estados Unidos y exigió alivio fiscal. “Es como si en una carrera tuvieses que ser más eficiente que los demás, porque tenés 30 kilos de peso extra atados a una pierna”, comparó.

La Bolsa de Cereales de Entre Ríos renovó sus autoridades con la designación de Diego Camuñas como nuevo presidente de la entidad.

El actual gerente de las Cooperativas Agropecuarias Federadas Entre Ríos (Cafer) y representante del sector de cooperativas de segundo grado, sucede en el cargo a Héctor Bolzán, referente del acopio de granos quien lideraba la institución desde 2023 y ahora lo secundará en la gestión.

Camuñas, que venía desempeñándose como tesorero dentro de la “mesa chica”, asume este desafío como una continuidad natural orientada a defender los intereses de toda la cadena agroindustrial entrerriana.

En sus primeras definiciones al frente de la entidad, el flamante directivo apuntó contra el severo impacto económico de los derechos de exportación. Camuñas advirtió que las retenciones restan de movida un 24% del valor del grano, configurándose como un pesado lastre que “saca de la cancha” a la producción local frente a competidores directos como Estados Unidos y Brasil.

Esta presión fiscal sostenida en el tiempo se convirtió en “un desincentivo” que afectó también la cantidad de productores activos desde finales del siglo pasado.

Asimismo, el dirigente puso el foco en la necesidad de articular las políticas nacionales con las provinciales, para lo cual pidió una adecuación en las escalas de Ingresos Brutos en Entre Ríos en momentos que se produce una baja de retenciones. En esta entrevista, Camuñas también analiza el complejo escenario que proyecta la campaña fina del trigo debido al encarecimiento de los fertilizantes, evalúa los mayores márgenes de previsibilidad que ofrece el actual esquema de reglas de mercado para los contratos a futuro y reflexiona sobre el perfil tecnológico y financiero que demanda el negocio agrícola actual.

  
Retenciones

—¿Cómo toma esta asunción en la presidencia de la Bolsa y cómo llega, teniendo en cuenta su participación activa en gestiones anteriores?

—En principio, como una continuidad de la gestión tras haber estado en la “mesa chica”. Estaba como tesorero y ahora asumo un rol de mayor representatividad de todo el directorio. Es un proceso natural y, a la vez, un desafío por ser algo nuevo.

 —¿Cuáles son los ejes de gestión hacia donde la institución avanzará, teniendo en cuenta las demandas actuales?

—En la primera mesa de directorio comenté que hay particularidades del sector que debemos atender. Las retenciones a la exportación nos bajan el precio del grano un 24% del valor que tendríamos que recibir; eso representa un impacto de más del 30%. Es una lucha que hay que dar para ser iguales a cualquier otra actividad en Argentina.

—¿Usted plantea una morigeración o la eliminación directa de las retenciones?

—Estamos compitiendo con Estados Unidos y Brasil, incluso con tecnología. Pero en soja ellos ya producen más del doble que nosotros y quedamos atrás. En un mercado que va por precio, como es el de los commodities, tener de movida un 24% menos nos saca de la cancha. Es indispensable aumentar en volumen de toneladas. Eso se ve en las estadísticas: de los años 80 o 90 a hoy, de cada tres productores solamente queda uno.

—¿Cree que las retenciones han sido un desincentivo a los productores y los sacó de juego?

—Sí. Es como si en una carrera tuvieses que ser más eficiente que los demás, porque tenés 30 kilos de peso extra atados a una pierna. Es una lucha que no se tendría que haber dado porque no hay país en el mundo que aplique algo parecido. Habitualmente se incentiva a las actividades para crecer.

—¿De qué modo debe la Bolsa sostener el planteo de bajar o eliminar retenciones?

—Primero, hay que sostenerlo como prioridad. Luego, la adecuación o lo que se negocia se ve en el transcurso de la gestión. Pero hay un tema: a diferencia de Santa Fe y Córdoba donde el productor está exento de Ingresos Brutos, en Entre Ríos hay un monto fijo de exención. Cuando lo pasa, paga por todo. Si Nación reduce las retenciones, por otro lado el productor más chico empieza a pagar Ingresos Brutos y queda en la misma situación. Quizá baja un 2% por un lado y sube 0,75% por el otro.

—¿Solicitan una adecuación de las escalas provinciales que sea casi automática cuando se bajan puntos de retenciones?

—Eso lo planteamos. El gobernador ha pedido que se reduzca retenciones y nosotros hacemos acordar que esa baja debe ser acompañada por una adecuación en Ingresos Brutos.

—Se dispararon los costos de producción y los precios internacionales no acompañan. ¿Cómo evalúan esa ecuación?

—El clima es otro tema. Se habla de contratar seguros, pero qué seguro sería para el productor que le quede un 20% más de rentabilidad. Un 24% más en cuatro cosechas, significa que puede perder una cosecha entera. Es una desventaja amplia.

—¿Qué hace el productor cuando tiene una buena campaña y obtiene rentabilidad?

—Invierte, y eso se ve en el pueblo. El productor trata de mejorar su maquinaria, de fertilizar para que su campo tenga mayor rendimiento, de mejorar sus procesos agronómicos y alquilar más campos para producir más. Muchas veces se comenta que cambian la camioneta, es cierto, pero es uno de los elementos de trabajo como el tractor. Hoy, para tener mayor precisión, tanto en siembra como en aplicaciones, se hace todo por control satelital. Competimos y para eso el productor invierte en tecnología.

 
Proyecciones de la campaña fina

—¿Qué perspectivas tienen para el trigo esta campaña, considerando el cambio de escenario respecto del año pasado?

—Es una situación complicada la del trigo. Cuando analizás el número y lo ponés en el Excel de forma fría, no cierra. Con los precios de hoy, tiene que venir todo muy bien para no perder plata. Siendo un año Niño, quizá la mejor alternativa es un doble cultivo. El costo del fertilizante -que es directamente proporcional al rinde- creció cerca de un 60%, mientras que el grano no subió en la misma proporción. Ojalá podamos hacer trigo, que también tiene retención y afecta. Es un tema para ver. También hay que empezar a incentivar la fertilización; no podemos exigirle tanto al campo sin cuidarlo. Hubo muchos proyectos para deducir fertilizantes de Ganancias, pero nunca avanzaron.

—¿Considera que las actuales gestiones de gobierno nacional y provincial han sido más amigables y permitieron tener mayor previsibilidad?

—El mercado de commodities funciona de una forma que no se puede modificar sobre la marcha. Los sectores ya pueden cerrar contratos. El mundo se mueve así, no es un capricho en Argentina. Más allá de que esperamos una reducción de retenciones, este gobierno escucha un poco más al mercado y lo lleva a la práctica. Antes, con el “dólar soja”, el mercado a término se modificaba de forma que se destruía. La última vez que se suspendió una retención por un monto específico, se hizo de una forma que el mercado pudo seguir funcionando y dejó establecer contratos a futuro. Eso ayuda a que toda la cadena, desde el molino hasta quien exporta fideos o biodiésel, sepa cuáles son sus costos y no tenga cambios inesperados. Lo mejor, siempre, es saber qué va a pasar.

 —¿Hay algo que el productor tenga todavía que aprender para adaptarse a los cambios globales?

—Venimos de una política donde la producción se hacía financiada y convenía stockear insumos. Ahora eso cambia. Hay que manejar mejor el dinero y la venta; tener una estrategia que no pierda un segundo porque el mercado tiene otra exigencia. Productivamente, nadie le puede decir nada al productor argentino, porque está sobreviviendo y compitiendo contra un brasileño que tiene un 20% más de rendimiento inicial. Lo que el productor tiene que hacer es producir, y eso lo hace bien. Al resto de los sectores nos toca asesorarlo y dárselo “en bandeja”.

Fuente: Dos Florines

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