OPINIÓN | RICARDO LUCIANO

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06/06/2026

Areneras, pasivo ambiental irreparable

De la demanda de Vaca Muerta al impacto en las napas de las que se extrae el agua potable para la ciudad de Ibicuy.

Vaca Muerta representa, según nos dicen, un futuro mejor para todos; va a superar al agro en exportación y, si sumamos la minería de cobre que, según informan, en unos años va a ser el doble de lo que genera el agro en exportaciones, contaremos con un nuevo ingreso de dólares extraordinario, como nunca se ha visto. Nos machacan.

La historia de este país nos ha demostrado que, cuantos más dólares ingresan, más nos endeudamos y pobres somos; se generan miles de nuevos funcionarios políticos millonarios (dato de la realidad, no opinión), salvo honrosas excepciones. Para nombrar a alguno de los últimos 50 años, tenemos a los "Arturos" Frondizi e Ilia, o a Ricardo Alfonsín, que dejaron el cargo como entraron: los demás, mejor no opinar porque la realidad de ellos y sus familias nos demuestra que sucedió.

El problema que está encontrando hoy Vaca Muerta es la logística que debe llevar la arena de sílice desde el sur entrerriano hasta Río Negro, 1.200 km. Según los "inexistentes" controles que realiza la provincia de Entre Ríos a través de la Secretaría de Minería, ATER o la Secretaría de Ambiente, en 2025, “fiscalizaron” que salieron 1,5 millones de toneladas de arena de sílice. Sin embargo, en Cava Muerta informan que llegaron 4 millones de toneladas.

¿Controlaron y no vieron nada, o directamente no controlaron nada”? Eso no es inocuo para los entrerrianos: sólo en 2025 dejamos de recaudar 7.000 millones de pesos por eso. 

El pasivo / daño ambiental que dejan las areneras fue reconocido por el Fiscal de Estado de la Provincia, Julio Rodríguez Signes en un amparo que realicé y me exime de comentarios. 

 

Datos que le molestan a las autoridades, que nos esconden todo

“El dilema de la arena en Vaca Muerta: el giro hacia el insumo premium de Entre Ríos enciende alarmas por la saturación logística.

Las principales operadoras de Vaca Muerta consolidaron en el último tiempo un vuelco estratégico masivo hacia el uso de arena premium extraída en la provincia de Entre Ríos para las operaciones de fractura hidráulica (fracking). Esta decisión desplazó casi en su totalidad a las arenas de cercanía (locales) que habían apuntalado la primera etapa de expansión del shale. 

Sin embargo, el cambio de paradigma técnico desnudó un desafío logístico de escala monumental. El desarrollo no convencional demanda actualmente un volumen aproximado de 7 millones de toneladas de arena anuales, pero las proyecciones oficiales estiman que la aceleración de los planes de perforación elevará la exigencia a 9 millones de toneladas para 2028.

Ante este escenario, empresas mineras, operadoras y especialistas advierten que los cuellos de botella en la infraestructura vial, el sistema ferroviario y la disponibilidad de flota de camiones amenazan con transformarse en el principal freno de mano para el crecimiento del shale.

La adopción de las arenas entrerrianas como el estándar de la industria cobró un impulso decisivo bajo la conducción de Horacio Marín, en YPF, secundada por un consorcio técnico donde once operadoras de la cuenca compartieron ensayos de laboratorio y testeos de productividad.

Roberto Lino Blanco, consultor sectorial y especialista en logística de arenas para shale, participó de estas evaluaciones que sepultaron la conveniencia de los áridos locales: Las proyecciones del sector indican que el crecimiento de la actividad demandará el ingreso de 10.000 camiones mensuales a la Cuenca Neuquina, de los cuales 5.000 transportarán exclusivamente arena.

Semejante demanda de fletes encendió alarmas de disponibilidad, ya que en los próximos años Vaca Muerta deberá disputar la contratación de unidades de carga pesada con otros sectores en expansión, como el complejo agroexportador, la minería metalífera y de litio, y la eventual reactivación de los despachos de la construcción civil. 

El tránsito masivo de camiones presiona sobre una red de rutas nacionales y provinciales que ya evidencia síntomas de saturación y deterioro físico. El sistema ferroviario actual opera como un paliativo complementario, pero la industria cuestiona su baja velocidad comercial, las limitaciones de su capacidad de arrastre y la carencia de playas de transferencia e infraestructura de última milla". 


Vaca muerta 

Montañas de residuos del ‘fracking’ se acumulan y contaminan el ambiente en Argentina. La técnica para sacar gas y petróleo ha impulsado la capacidad energética del país, pero las comunidades que viven cerca del yacimiento de Vaca Muerta denuncian que están siendo sacrificados.

La calidad de vida en Neuquén depende de la dirección del viento. “Cuando sopla en esta dirección, el olor se vuelve muy fuerte. Te pica en los ojos y te hace estornudar constantemente”, dice Julio Polo, guardia de seguridad en el complejo urbanístico que rodea el Parque Industrial Neuquén Oeste (PINO). El olor es similar al del azufre, aunque hay muchas más sustancias químicas en el aire y el suelo. 

El fracking genera dos tipos de residuos. Uno es el agua contaminada que vuelve a la superficie tras la fractura, junto con salmuera natural, y se inyecta en pozos subterráneos. Esta práctica se ha relacionado con la sismicidad inducida, ya que la presión puede reactivar fallas inactivas.

Hay reportes que apuntan a la peligrosa contaminación que significan estos residuos. Según un estudio de 2019 realizado por la iniciativa Concerned Health Professionals of New York, se detectaron más de 200 contaminantes en el aire cerca de las operaciones de fracking en Estados Unidos, y se encontraron más de 1.000 sustancias químicas en los fluidos de fracturación.

El estudio igualmente describe la presencia de radiactividad en las aguas residuales. Algunos residentes están preocupados por su impacto en el suministro de agua. “Bebemos agua embotellada porque sabemos que el agua del río no es buena. Podría estar contaminada con productos químicos del petróleo”, afirma un vecino. 


Ibicuy

Hoy se aprecia la magnitud de las fosas que deja a su paso la extracción de arena de sílice y, además, la sedimentación antrópica que taponan todo curso de agua que encuentran a su paso, tan profundas son que están siendo ocupadas por el agua de la napa freática, 4.500 años le llevó a la naturaleza formar esa zona; con la proyección de extracción que se viene, todo se va a multiplicar.

El transitar de más de 5.000 camiones mensuales está destruyendo la ruta 45. Muchos lugareños por lo bajo, comenzaron a ver y preocuparse por el tema, la presión del poder económico y político los lleva a eso, por ahora a decirlo por lo bajo. 

Se están llevando la parte superficial de una zona inundable; de 3 a 10 metros de profundidad son las fosas que dejan, las próximas inundaciones nos darán una pequeña muestra del daño, irreparable por cierto en el ecosistema que provoca esta actividad y, dentro de 10 años, me pregunto, ¿quedará algo de la parte superficial o será todo invadido por el agua de la napa freática?

Respecto del agua potable, un dato, no relato, es que desde que se instalaron las plantas de lavado de arena de sílice que consumen 2 millones de litros de agua por hora, cuando Ibicuy con 9.000 habitantes consume un millón por día.

Antes de las areneras, el hierro y el manganeso del agua que se sacaba para potabilizar era de 0,12 mg por litro de agua, hoy es de 1,2 mg por litro de agua, llevando a la Cooperativa de Ibicuy a hacer un doble filtrado (con el costo que conlleva) y controles de laboratorio más periódicos, de tres a cinco por año, a un costo de $800 mil cada uno.  

Pese a que por mis denuncias personales (CODEGU) y, junto al ingeniero Carlos Humberto Cadoppi Frigero (Areneras – Barrios Náuticos y otras que están en carpeta), nos han llevado a tener que soportar a diario el malhumor de dueños de empresas como de los ausentes funcionarios políticos, nada nos hará decaer en seguir denunciando las irregularidades administrativas y el daño irreparable ambiental que, gracias a su inacción, comprometen nuestra salud y el de las generaciones futuras.

Con el movimiento del carro se acomodan los melones (se dice), tarde o temprano tendrán que hacerse cargo.