OPINIÓN | RICARDO LUCIANO
Quien recompone el daño ambietal generado en nuestro río
En las causas ambientales que se comprueban contaminación como lo alega Juzgado Federal en el caso de la planta de tratamiento de efluentes líquidos industriales del PIG, se genera lo que se denomina “Colisión de Derechos”. Estos derechos se encuentran establecidos en la Constitución Nacional y colisionan dos fundamentales:
El de trabajar: Artículo 14.- "Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita" (….)
Y, el Derecho a un ambiente sano, para nosotros y las generaciones futuras Artículo 41.- "Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras" (…)
También, el mentado artículo determina: (…) "El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley".
En el caso que nos ocupa ese “recomponer” es imposible.
La Constitución de la provincia en su reforma de 2008 lo incorpora. ARTÍCULO 22: "Todos los habitantes gozan del derecho a vivir en un ambiente sano y equilibrado, apto para el desarrollo humano, donde las actividades sean compatibles con el desarrollo sustentable, para mejorar la calidad de vida y satisfacer las necesidades presentes, sin comprometer la de las generaciones futuras. Tienen el deber de preservarlo y mejorarlo, como patrimonio común".
El artículo Nº85 en su párrafo cuarto, determina: "El agua es un recurso natural, colectivo y esencial para el desarrollo integral de las personas y la perdurabilidad de los ecosistemas. El acceso al agua saludable, potable y su saneamiento es un derecho humano fundamental. Se asegura a todos los habitantes la continua disponibilidad del recurso".
La Ley que regula el tema que nos ocupa es la de Residuos Peligrosos Nº24.051, los metales pesados que se encontraron en la planta de tratamiento del PIG, también, fueron encontrados en la desembocadura del Río Gualeguaychú con el Uruguay, según consta en los análisis realizados por la CARU. Todo hace suponer de donde vienen ya que en los análisis que constan en la causa se puede identificar a las empresas que los generan.
Esos metales pesados se encuentran en el lecho de nuestro río Gualeguaychú, río que es parte de nuestra idiosincrasia, nacimos como ciudad a su lado, nos sirvió como factor de crecimiento social y económico, el puerto que hoy es de paseo en sus comienzos era nuestra conexión con el mundo, nos abasteció y abastece de alimentos, de su biodiversidad, de sus costas, humedales, los ciudadanos de Gualeguaychú somos parte de él, nos debemos y le debemos a él lo que somos como ciudad. Sin pedirle permiso hemos ido ocupando sus costas, sus humedales, su pureza, nunca nos requirió nada a cambio, pero nos hemos ido apropiando de él sin medir el daño que le hacemos.
Vale preguntarse que ante la generosidad que él nos ha brindado para nuestro diario vivir, porque lo agredimos como lo hacemos.
“Algunos insisten con su dragarlo, generaría mil veces más daño que el detectado, por favor, no sean irresponsables”, como han sido hasta ahora los responsables de la contaminación detectada por el Juzgado Federal y, nada hubiera ocurrido sin la complicidad de las autoridades responsables por su no control que, dicho sea de paso, no se los ve, están escondidos detrás de alguna cortina para que no los veamos.
Desde hace más de un año que “exploto” el tema y nada han dicho de cara a la sociedad que, se deben a ella. “Bájense del pony de la soberbia” son responsables también y, tarde o temprano tendrán que dar explicaciones a los ciudadanos y ante juez actuante.
Ninguno de los responsables, sean estos privados o las autoridades de control, ha tenido la dignidad de dar un paso al costado en las funciones que ocupan, o de pedirnos disculpas, es obvio, no se animan a dar la cara.
Los metales pesados detectados nunca se irán del lecho del río, tendremos que convivir con ellos, convivir y someternos al hecho de que estamos expuestos de por vida y por muchas generaciones a ser pasibles de todas las enfermedades que ellos generan.
La norma no escrita en nuestro país determina que nadie se hace responsable de nada, esto que ocurre con nuestro río amerita que sí, que los responsables se hagan cargo, han jugado con la salud de la población, la irresponsabilidad, inoperancia, impunidad, desprecio a la vida por parte de los responsables de contaminarlo ha jugado en tándem con las autoridades de control, ya sean estas provinciales como municipales y, tengan certeza que todos pagaran su responabilidad como la ley lo determina.
No hubo responsabilidad social empresarial, como no hubo responsabilidad en los funcionarios públicos que debían fiscalizar. Será imprudencia, impericia, desconocimiento, complicidad o complacencia, ellos sabrán que.
Nuevo rol de las empresas
“Las empresas no se verán ya solamente como productoras de bienes y servicios, sino como factores de desarrollo de las comunidades en las que actúan. La rendición de cuentas no será sólo hacia los accionistas, sino hacia distintas partes interesadas en la actividad de la empresa – internos o externos a la empresa – a partir de la ampliación de la responsabilidad social empresaria -RSE- que surge de la teoría de Stakeholders.
La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre -1948- en el Preámbulo dice "todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están por naturaleza de razón y conciencia, deben conducirse fraternalmente los unos con los otros".
Lo que sí sabemos es que hoy tenemos que convivir con nuestro río contaminado, digan lo que digan, escondan lo que escondan, es así nos invade la incertidumbre, nadie nos dice como debemos actuar, que precauciones tomar, necesitamos que las autoridades responsables nos digan que hacen o van a hacer, como actuaron y actúan seguirán como hasta ahora en silencio, ocultos y ocultando todo.