COLUMNA DE OPINIÓN
El Peronismo y el Ave Fénix
Según la leyenda, "es un ave de fuego que vive unos 500 años, tras los cuales se autoinmola en una pira de especias para renacer de sus propias cenizas, representando un ciclo eterno de transformación y esperanza".
Esta historia puede caberle al Peronismo por estos días, mejor dicho por estos años. La cuestión es que el famoso "The End" de la película parece llegar junto con los títulos finales y no se vislumbra un nuevo renacimiento del PJ en general.
Dice la historia que el Ave Fénix “tras su muerte por combustión, un nuevo Fénix joven surge de las cenizas”, cuestión que aún no se avizora en la dirigencia peronista.
Las preguntas son: ¿No hay nuevos dirigentes? ¿Hay, pero no pueden despegar? ¿No se lo permite la “vieja” dirigencia?
Veamos.
Sin lugar a dudas que el poder en todos sus niveles aburguesó a la dirigencia pejotista. Una dirigencia que terminó opípara, que engordó (si se me permite el término solo para ilustrar), sentado cómodamente en un sillón tomando una bebida refrescante y hasta quizás con una suculenta picada y, por qué no, mozas o mozos sirviéndoles. Esa es la imagen que brindaron desde el PJ entrerriano varios dirigentes/funcionarios/legisladores hasta 2023.
Era obvio, cada uno tenía su quintita bien cuidada. La de más hectáreas pertenecía a Gustavo Bordet, por razones obvias y de ahí muchos más que la mantuvieron durante varios años y si no gestionaban otros “lotes” aunque más no sea para mantenerse en el tapete y activos, con un lugar, tal como rezaba la publicidad de una tarjeta de crédito: “pertenecer tiene sus privilegios”.
Y de ahí hacia abajo en la escala del poder de la estructura gubernamental, cada uno o una se creyeron aspirantes a suceder al gobernador Bordet, léase Enrique Cresto, Laura Stratta, nuestro Juan José Bahillo, más allá de Adán Bahl que finalmente lideró la lista y algún que otro corajudo -y hasta atrevido/da diría-, que se postulaba como si fueran a anotarse para jugar al bingo.
Como en la viña del Señor
No olvidemos a quienes tuvieron el tupé de irse del Peronismo y de volver “con la frente marchita” a buscar un nuevo espacio, creyéndose que regresaban con una tonelada de votos. Y cabe mencionar también a los famosos “paracaidistas” que encontraron en el PJ contención y un espacio para desarrollar su carrera personal, quizás porque la "parla" los ayudaba, el momento y contexto también, que fueron escalando logrando llegar a bastante altura.
La pregunta es si su fin es la justicia social, independencia económica y la soberanía política o su status político.
Convengamos que hay nombres que no solo ya no seducen, sino que la gente está harta de verlos y reverlos en las listas cada 2 o 4 años. En ese sentido, la renovación demora. No es novedad.
Hay muchos intendentes, legisladores y dirigentes jóvenes que han venido obedeciendo los pasos a seguir, pero también están hartos de los mismos manejos en un partido que no abre el juego a disputas internas. ¿La razón? Y muy clara: “mirá si nos ganan”.
Anotemos en el departamento a Mauro Díaz Cháves, ganador invicto en Aldea San Antonio, por mencionar uno de ellos. Sumemos a Camila Ronconi, en la ciudad relegada a vice por el Piaggismo pero con un potencial enorme. Anotemos a Gustavo Bastián, intendente de San José; Damián Arévalo, intendente de Feliciano… solo por mencionar algunos.
Lo que viene
Vuelvo a leer hasta aquí esta nota y no contemplo en realidad barbaridades escritas, en realidad son verdades absolutas que reflejan el propio sentir peronista donde “la única verdad es la realidad” y esa realidad es verdadera y es la que llevó a las últimas derrotas electorales.
Lo que viene no se sabe. La mayoría ya no oculta su malestar con Cristina Fernández y la quieren a un costado, muchos dicen que “habla y es funcional al gobierno”. Es más muchos cuestionan de lleno a un kirchnerismo sumamente estigmatizado por sus errores, sus actos de corrupción, sean o no verdad como dice y repite cada día TN, pero que desde lo electoral no ayudan en nada.
Y electoralmente hablando el Peronismo si no quiere bajarse del podio va a tener que hacer un gran esfuerzo por renovar su estrategia, sus postulados y apellidos.
Debe saber que la derecha nacional quiere su destrucción total, pero nadie debe creerse dueño de la verdad como para pretender ser el salvador del peronismo. Más que nada porque el accionar peronista apunta a una conducción vertical que sea tan fuerte para contener y ordenar, como también capaz de ser una alternativa verdadera en las próximas elecciones.
Así, para el futuro, que está a la vuelta de la esquina, el PJ deberá recurrir a nuevas caras en la provincia y en Gualeguaychú. Se habla de la vuelta de Esteban Piaggio, que Juanjo quiere postularse. Es decir, nada nuevo por acá. En la provincia Guillermo Michel pica en punta y tiene pasta, tiempo y fondos. Y hay que ver qué papel juega esa nueva dirigencia que pide pista y protagonismo.