2026-06-13

OPINIÓN | OSCAR BADANO

Unidos somos más fuertes

El ex presidente de la CODEGU opinó sobre el estado de la Planta de Tratamiento Cloacales y Fabriles del Parque Industrial Gualeguaychú.

Corría 1996, y por esas cosas del destino, un grupo de vecinos me ofrece incorporarme como representante del Centro Comercial de la ciudad, en las elecciones de renovación de autoridades de la Corporación del Desarrollo de Gualeguaychú (CODEGU). Acepté y fui electo presidente.  

La institución, después de 20 largos años de vida, tenía varios problemas sin resolver y estos eran muy complejos.  

No había dinero y sí muchas deudas. Técnicamente, ya en esa época, sobresalía el de la Planta de Tratamiento de Efluentes del Parque Industrial Gualeguaychú (PIG). Su capacidad productiva había sido superada por lo que era el desarrollo del Parque Industrial.

Paralelamente, un amigo de Gualeguaychú, ingeniero él, que trabajaba desde hacía más de 10 años en el Ministerio de Economía de la Nación, me pregunta: "Che, en Gualeguaychú no hay ningún problema del tipo ambiental o social que le interese solucionar a la ciudad, porque aquí 'llueven' subsidios de organismos internacionales (llámese BID, Banco Mundial, etc.) que son acaparados por los 'porteños' para hacer estudios, anteproyectos, etc., de los más extraños temas que te puedas imaginar”.

Ante semejante ofrecimiento, y atento a que debía ser encarado por el Municipio de 
Gualeguaychú, con el aval de la Provincia (ya que los fondos los manejaba la Nación), a la semana siguiente viajaban a Buenos Aires el Intendente de aquellos años, Daniel Irigoyen, y el diputado nacional Emilio Martínez Garbino, para iniciar el trámite del estudio que se llamó: "Saneamiento de la Cuenca del Río Gualeguaychú, Informe de avance Nº 1 y 2". 

Este estudio abarcó entre sus temáticas más destacadas las siguientes: 
1- Relevamiento total de la cuenca del río Gualeguaychú en puntos claves, con análisis de agua en barros, medio y superficie de cada punto en estudio.  
Como resultado del mismo, la sugerencia final fue: dejar de extraer arenas del cauce del río Gualeguaychú.

2- Desagües cloacales de la ciudad. En 1997 Gualeguaychú no tenía planta de Tratamientos Cloacales. 
Sugerencia: Construir una planta de tratamiento cloacales lo antes posibel.

3- Relevamiento y depósito de residuos domiciliarios. Se depositaban en un terreno alquilado y sin ningún tipo de control. 
Sugerencia: Separación y recuperación de la basura por tipos y depósitos de acuerdo a prácticas universales en uso. 

4- Eliminar las industrias contaminantes del ámbito urbano.  
Sugerencia: Relocalizarlas. 

5- Análisis detallado del funcionamiento de la Planta de Tratamientos Cloacales y fabriles del PIG. 
Sugerencia: Potenciar la planta existente y cambiar el destino del volcado de los efluentes para evitar su paso por la toma de agua de la ciudad de Gualeguaychú. Plazo propuesto: 3 años (esto recién se concretó en 2019).  

¡¡¡Todo lo anterior se ha cumplido!!! No en los plazos sugeridos, ni con los resultados esperados, pero si en lo macro. Debemos seguir trabajando para cumplir con lo micro.

Y aquí viene mi primera reflexión: “Cuando todos juntos, privados de un lado y del otro, políticos de un color y del otro, suman esfuerzos, suspenden discrepancias y trabajan juntos pensando solo en el bienestar del prójimo, se pueden encarar los desafíos más ciclópeos y concretarlos”. 

¡¡¡Algo de eso pasó en aquellos años!!!... ¿Por qué no repetirlo ahora?

Después de 28 años de aquel recuerdo, leo con tristeza en los medios comunicacionales de mi ciudad, que la Planta de Tratamientos del PIG está nuevamente bajo discusión cruzada y pública entre sus dueños y operadores (Municipio y Codegu), y el grupo de buenos vecinos que habitan el Barrio Don Pedro (muchos conocidos y amigos).  

Ya ha intervenido la Justicia y abogados denunciantes. Es comprensible que la interpretación de un sistema operativo como este requiera experiencia específica de campo, que es distinta a la formación jurídica, y les cueste interpretar la real función de cada una de las partes de una Planta de Tratamientos de Efluentes.

Es complejo para los ingenieros, ni pensar para los abogados. De la misma forma que para nosotros (los técnicos) nos apabulla leer números de Leyes, Artículos e Incisos, redactados en un “idioma” difícil, que nos cuesta entender, pero impresionan como verdades apocalípticas. 

Como ya expliqué, esta Planta no se potenció en el tiempo previsto, pero sufrió dos o tres aggiornamentos importantes en estos últimos años. Los finales fueron en mayo de 2019, donde se cambió la dirección del volcado de los efluentes (el principal), y en 2025 en que se instalaron los famosos By-Pass y otros ajustes menores.

Hoy la Planta está funcionando muy bien y en régimen. Con una capacidad operativa promedio del 60% de su capacidad máxima (150 m3/hora vs. 250 m3/hora). ¡¡¡Hay Planta para rato!!!

Sin embargo, “dos by-pass y una canilla clandestina”, han roto la frágil tregua entre las partes y originado un allanamiento de la Justicia Federal.

Todos los que hemos trabajado muchos años en industrias con circuitos hidráulicos, conocemos y sabemos la importancia que tienen los by-pass. Es la válvula de almacenamiento o desvío salvadora, que nos permite por cierto tiempo poder “aguantar” un corte energético o reparar una avería menor. Llegado el caso de máxima, desviar temporalmente un fluido a otro destino para evitar un mal mayor (en el caso del PIG: inundación total de la Planta de Tratamiento, o detener el funcionamiento de más de 30 empresas en el Parque Industrial y su alrededor, con 2.000 empleados entre directos e indirectos).

¡¡¡Esto no sucede todos los días, ni mucho menos, pero puede suceder!!! ¡¡¡Por qué no los declararon, afirman con fuerza los abogados denunciantes!!! ¡¡¡Están declarados, expresan desde la Codegu!!!.

Y están en lo cierto, pues una obra de esta magnitud, actualizada en estos años, no puede haber prescindido de un equipo fundamental para la seguridad operativa como son los By-Pass. No obstante, también admito la desconfianza de los denunciantes, ya que justamente la confianza es algo que escasea bastante entre los litigantes.

Y aquí explico: La Planta de Tratamientos del PIG fue construida en 1974, pero más que una Planta para tratamientos industriales, era una Planta de tratamientos domiciliarios. Esa era la realidad. Esto llevó a que aquellas industrias que generaban residuos contaminantes construyeran sus propias Plantas de Tratamientos. Así creció el PIG.

Durante el periodo que estuve al frente de la CODEGU y su PIG (1996/2000), la Planta de 
Tratamientos no tenía by-pass.

¿Qué se hacía ante una emergencia? Se colocaba una bomba sumergible en la pileta donde llegan los residuos del Parque Industrial (previo pasaje por un enrejado para evitar el paso de sólidos), conectada a una manguera industrial de aproximadamente 110 mm de diámetro, que se llevaba hasta la zanja de escape que circunda el predio y llega hasta la cañada Melgar. Ese era el “By-Pass Criollo” que se usaba para salvar la contingencia. 

En 2018/19, cuando se tomó el toro por las astas y se concretó la reforma integral del problema, aquellos que lo diseñaron no podían dejar de instalar el sistema completo del By-Pass, es decir, los By-Pass necesarios, más la cámara de Contingencia (o pileta de emergencia) y la canilla para muestreos.  

“En toda planta de tratamientos seria del mundo es obligatorio tener by-pass de emergencia"que se usa solo para eso, subsanar la emergencia".

Y aquí llega mi reflexión final. Que más que reflexión, es un sincero consejo que me obligan mis 84 años de existencia, en la búsqueda de resolver problemas (no crearlos). Entonces digo:

El sistema de By-Pass era necesario y está correctamente instalado y declarado, como lo atestigua el expediente de la Secretaría de Ambiente de la Provincia de Entre Ríos en su Dictamen Nº 035, Folio 149, Punto 2, de fecha 23 de enero del 2026.  

Si no hubiera sido declarado como suponían algunos litigantes, tampoco significaría haber cometido una falta grave. Se habría cometido un error administrativo, pero no un delito ambiental.

Con el mayor respeto, entiendo que sería beneficioso para la seguridad operativa de la Planta de Tratamientos del PIG que la Justicia Federal evaluara la posibilidad de invalidar lo antes posible la clausura del uso de los By-Pass en cuestión. No me imagino qué pasaría si hoy hubiera una contingencia. 

A la CODEGU y en especial a la Comisión Administradora del PIG, les sugiero que incorporen una cabina más de las que se están construyendo para el monitoreo y control de vuelco de las industrias del Parque, que tienen la propia planta a ser instalada en el By-Pass y, de esa forma, conocer con exactitud hora, caudal y demás variables de cada contingencia que ponga en funcionamiento el sistema del By-Pass.

Estos controles se usan en plantas similares y, en este caso, ayudarían a restablecer la confianza entre los litigantes, que nunca debió haberse perdido.

Mi mayor deseo es que la palabra clandestinidad que hoy leemos con frecuencia quede sepultada para siempre, pues no está en el espíritu de unos ni de otros, como también aspiro a que impere el respeto mutuo en el diálogo entre partes.  

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