07/11/2026

Entre Ríos: reclaman declarar la emergencia turística ante la crisis del sector

“Es necesario evaluar con urgencia la declaración de una emergencia turística, o un régimen extraordinario de asistencia, si el diagnóstico técnico confirma la gravedad y extensión de la situación del sector turístico entrerriano”, afirmó a AIM Juan Enrique Solari, propietario de la empresa de viajes y turismo Altas Barrancas.

En diálogo con esta Agencia, el empresario consideró que “esta evaluación debería realizarse junto con el Gobierno provincial, los municipios, las entidades empresarias y los representantes de los distintos rubros turísticos. Una declaración de emergencia no debe convertirse en un gesto simbólico ni quedarse solamente en un anuncio. Debe estar acompañada de instrumentos concretos, plazos definidos, criterios transparentes de acceso y mecanismos de seguimiento”.

Entre las medidas a evaluar, aseveró que “podrían incluirse alivios fiscales temporales, financiamiento preferencial, facilidades para regularizar obligaciones y programas especiales de promoción y recuperación de la demanda”.

Creciente, factor de riesgo

También, Solari consideró que “sería importante analizar medidas específicas para las empresas y localidades directamente afectadas por las crecientes, sin perder de vista que existen dificultades estructurales que atraviesan a destinos que no están inundados”.

La emergencia “debería servir para ganar tiempo, sostener empresas y proteger empleos mientras se construye una política de recuperación de mediano y largo plazo. Como Cámara de Turismo, nuestro compromiso debe ser aportar información, reunir a los prestadores y llevar propuestas concretas a las autoridades”.

La caída del consume incide

Consultado si el principal problema de la crisis en el sector turístico continúa siendo la pérdida del poder adquisitivo de las familias, Solari opinó que se trata de “uno de los principales problemas y probablemente uno de los factores más determinantes de la caída de la demanda interna. Cuando las familias pierden capacidad de compra, el turismo suele ser uno de los primeros gastos que postergan, reducen o directamente eliminan. Muchas personas siguen teniendo deseos de viajar, pero deben elegir entre vacacionar, afrontar gastos cotidianos o atender otras necesidades. Esto se refleja en estadías más cortas, menor consumo en restaurantes, menos excursiones y una mayor sensibilidad frente a los precios”.

Sin embargo, dijo, “sería incompleto atribuir toda la crisis a la pérdida del poder adquisitivo. También debemos considerar los costos operativos de las empresas, la carga impositiva, las dificultades de financiamiento, la competencia entre destinos, la estacionalidad y la necesidad de mejorar la promoción y comercialización turística. Tenemos que trabajar sobre ambos lados del problema: generar condiciones para que las familias puedan volver a viajar y, al mismo tiempo, permitir que las empresas ofrezcan servicios a precios competitivos sin trabajar a pérdida”.

No es un lujo para pocos

El turismo no debe ser considerado un lujo reservado para unos pocos, agregó el empresario, y destacó que “es una actividad económica que genera empleo, moviliza comercios y servicios y contribuye al desarrollo de nuestras comunidades”.

- ¿Es real que, sin medidas urgentes, muchas pymes no van a poder sostenerse?

-Sí, es un riesgo concreto que debemos tomar muy en serio. No sería responsable afirmar que todas las empresas están en la misma situación ni anticipar una cantidad de cierres sin contar con un relevamiento actualizado. Pero conocemos las dificultades que atraviesa buena parte del sector y sabemos que una sucesión de temporadas débiles puede comprometer la continuidad de numerosas pymes.

Solari afirmó que “detrás de cada alojamiento, agencia de viajes, restaurante, complejo termal o empresa de transporte hay familias, trabajadores, proveedores e inversiones que no pueden recuperarse de un día para el otro. Cuando una empresa turística cierra, no solamente se pierde un establecimiento: también se reduce la oferta del destino, se destruye empleo y se debilita la capacidad de recuperación de toda la comunidad. La prioridad es evitar que una crisis de demanda se transforme en una crisis de cierre de empresas y pérdida de puestos de trabajo”.

¿Qué más hace falta?

Para el empresario turístico, “hay dos cuestiones que me parecen fundamentales. La primera es la comunicación. Necesitamos que el sector privado, las cámaras empresarias y los municipios trabajemos coordinadamente para mostrar la realidad de cada destino. No se trata de ocultar las inundaciones ni de minimizar sus consecuencias, sino de evitar generalizaciones que terminan perjudicando a localidades y empresas que siguen prestando servicios con normalidad. Tenemos que inundar las redes de propuestas, promociones, imágenes actuales y experiencias reales. Mostrar qué está abierto, qué se puede visitar, qué actividades se realizan y qué alternativas existen para quienes desean viajar.

La segunda cuestión es la necesidad de una política turística sostenida. No podemos reaccionar únicamente cuando llega una creciente, cuando cae la ocupación o cuando se aproxima un fin de semana largo. Necesitamos planificación, estadísticas confiables, promoción permanente, coordinación público-privada y herramientas para fortalecer la competitividad de nuestros destinos. También debemos prepararnos para los próximos meses. Las expectativas para el verano 2027 dependerán de múltiples factores, por lo que no corresponde anticipar que será necesariamente una mala temporada. Lo que sí debemos hacer es trabajar desde ahora para recuperar la confianza de los viajeros y evitar que una percepción generalizada de destinos afectados se convierta en una profecía que termine perjudicando a toda la provincia”.

Respuestas en dos frentes

Entre Ríos no es solamente playa, y “una creciente en determinados sectores no significa que toda la provincia esté inundada ni que haya dejado de ser un destino turístico. Tenemos destinos termales que continúan trabajando, ciudades con propuestas culturales y gastronómicas, circuitos históricos, turismo rural, experiencias vinculadas a la producción regional y una diversidad de atractivos que debemos poner en valor.

Pero tampoco podemos caer en un optimismo vacío. Hay prestadores desanimados, empresas con dificultades económicas y trabajadores cuyo sustento depende de que la actividad se reactive”, dijo.

Por eso reclamó una respuesta en dos frentes: “Una estrategia inmediata de comunicación y comercialización, y una política pública que acompañe a las empresas, estimule la demanda y contribuya a sostener el empleo. El turismo no se recupera solamente con buenas intenciones. Se recupera con visitantes, ventas, inversión, planificación y trabajo conjunto. Defender el turismo entrerriano hoy significa defender nuestras pymes, nuestros puestos de trabajo y el desarrollo económico de cada una de nuestras localidades”.