09/07/2026

Davico llamó a “bajar las rivalidades” y construir una Argentina unida: el mensaje político detrás del discurso del 9 de Julio

El intendente de Gualeguaychú, Mauricio Davico, aprovechó el acto por el Día de la Independencia para plantear una reflexión sobre la democracia, el rol de los dirigentes y la necesidad de recuperar consensos. Con una fuerte apelación a la unidad nacional, comparó la pasión que genera la Selección Argentina con el desafío de construir un país “entre todos”.

Durante el acto oficial por el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia, el intendente de Gualeguaychú, Mauricio Davico, pronunció un discurso que combinó la reivindicación histórica de la fecha patria con una lectura política y social del presente argentino.

Lejos de limitarse a una referencia protocolar sobre el Congreso de Tucumán de 1816, el jefe comunal utilizó la conmemoración para instalar una idea central: la independencia no debe ser entendida únicamente como un acontecimiento histórico, sino como una tarea permanente que implica compromiso ciudadano, respeto institucional y capacidad de construir acuerdos.

“Ser argentinos es hacerse cargo de la libertad”, expresó Davico, al remarcar que la independencia “no se declara una sola vez, se defiende, se cuida y se construye todos los días”. En esa línea, vinculó aquel proceso revolucionario iniciado en 1810 y consolidado en Tucumán con los desafíos actuales de la democracia argentina.

El intendente reconoció que, a más de dos siglos de aquel momento fundacional, Argentina aún enfrenta dificultades para alcanzar una sociedad donde todos sus habitantes puedan vivir con dignidad.

“Lejos estamos de haber alcanzado la madurez necesaria para que todos los habitantes de nuestro país puedan vivir con dignidad”, sostuvo, al plantear que la construcción de la Nación continúa siendo una deuda colectiva.

Su discurso no estuvo centrado únicamente en las responsabilidades del Estado, sino también en las prácticas cotidianas de los ciudadanos. “A la historia no la hacen solamente los próceres, sino también los ciudadanos comunes”, afirmó, convocando a revisar actitudes individuales y colectivas.

En ese sentido, destacó que construir patria implica “respetar las instituciones, valorar el trabajo, educar a nuestros hijos con amor por lo nuestro y mirar al vecino entendiendo que el destino es común”.

La comparación con la Selección Argentina: una metáfora política

Uno de los momentos más destacados del discurso fue cuando Davico apeló a la imagen de la Selección Argentina como símbolo de unidad.

Tomando una referencia compartida por gran parte de la sociedad, planteó qué ocurriría si el mismo sentimiento de pertenencia, emoción y acompañamiento que aparece durante un partido de fútbol pudiera trasladarse a otros ámbitos de la vida nacional.

“¿Qué pasaría si a la Argentina todos le pusiéramos esa misma hermandad que tenemos cuando juega nuestra selección?”, preguntó.

La metáfora buscó instalar una reflexión sobre la fragmentación política y social. Davico sostuvo que durante un partido “no hay partidos políticos ni rivalidades”, porque la camiseta celeste y blanca funciona como un elemento común que atraviesa diferencias.

“Cuando digo todos, es todos. Acá no hay partidos políticos, no hay revanchismos ni rivalidades que no hacen a la construcción”, expresó.

Autocrítica y mensaje a la dirigencia

Uno de los pasajes más políticos del discurso estuvo relacionado con el rol de quienes ocupan cargos públicos. Davico realizó una autocrítica y afirmó que quienes gobiernan deben asumir una responsabilidad central: unir.

“Los funcionarios, los dirigentes, las personas que nos eligieron, somos empleados del pueblo”, sostuvo, remarcando una concepción del poder como servicio.

El intendente reconoció que esa tarea “no es fácil” en un contexto donde las diferencias políticas suelen transformarse en enfrentamientos permanentes.

“Ese revanchismo por cuestiones políticas empaña lo que realmente tenemos que sacar adelante”, afirmó, al tiempo que señaló que los dirigentes son circunstanciales y que la verdadera preocupación debe estar puesta en qué sociedad quedará para las próximas generaciones.

“Yo no voy a ser toda la vida intendente, en algún momento no voy a estar más. Pero ¿qué le vamos a dejar a las futuras generaciones? ¿El revanchismo?”, reflexionó.

La ausencia de la oposición y una invitación al diálogo

En un tramo particular, Davico lamentó que concejales de la oposición no hayan participado del acto y aseguró que su planteo no tenía una intención partidaria.

“A mí me hubiera encantado que hubieran estado aquí los concejales de la oposición. No es una cuestión política, es una cuestión de argentinos”, manifestó.

La referencia abrió una lectura vinculada a la relación institucional entre oficialismo y oposición en la ciudad, en un contexto donde las diferencias políticas suelen marcar la agenda pública.

Sin embargo, el intendente buscó encuadrar el planteo desde una perspectiva más amplia: la necesidad de encontrar puntos de coincidencia básicos, sin exigir uniformidad de pensamiento.

“No digo coincidir en todo, porque nunca vamos a coincidir en todo. Pero sí coincidir en puntos indispensables, en la base de un país”, explicó.

El cierre del discurso volvió sobre los conceptos de unidad, educación, respeto y responsabilidad generacional.

Davico llamó a construir una Argentina “más solidaria, más honesta, más responsable y más justa”, recuperando el espíritu de quienes en 1816 decidieron asumir el desafío de construir un destino propio.

Su mensaje del 9 de Julio combinó una reivindicación histórica con una definición política: la idea de que la independencia no es solamente un hecho del pasado, sino una responsabilidad del presente.

“Todos tenemos la responsabilidad de construir el destino de una nación, de una patria como es Argentina”, concluyó.